martes, 8 de julio de 2025

Los 8 de julio

 el tiempo sigue su curso , pienso mientras veo por la ventana

 las ramas de álamo que casi tocan el vidrio, parecen decirme algo 

tu recuerdo vino de visita una vez más 

Hay mucha niebla esta mañana.

No se ve a más de dos metros.

Solo gente que aparece y desaparece en la calle como espectros, como fantasmas.

Mientras mi taza de café humea en la mesa,

es inevitable evocar tu sonrisa y tus silencios.

como hago ahora, me ahoga tu falta 

un suspiro escapa del pecho

se fue en silencio 

mejor me siento un rato a volverte a ver , solo en recuerdos. 

Hay que cargar algo de energía para arrancar este día —muy frío, por cierto.


En las manos, un pan francés crujiente, que rompe con un estruendo haciendo explosión en mis manos.

Algunas migas caen al suelo y atenta está ella, Nina, una Yorkshire diminuta dispuesta a aspirar el piso.

este pan sin sabor salado y duro es una piedra comparado con el tuyo!

hay días que no acepto que subiste al tren pero la realidad me trae a tierra, y me hace ver qué debo seguir 

es inevitable olvidar esa complicidad 

Mientras se horneaba, el aroma invadía el ambiente en el patio de casa.

Esperar no era lo mío.

Apenas salían, aquí, quemando entre los dedos,

doradito por fuera, esponjoso por dentro, el aroma se aspiraba hasta el alma.


Y tú, al salto:

—Ten cuidado, debes enfriarlo primero, o te hinchará la barriga —

Como un libro, ese pan descansaba sobre el horno de barro. 

teníamos un secreto . más de uno tenía queso dentro . 

El tiempo era una tortuga, jamás se apuraba.

Y cada vez que lo tocaba parecía más caliente aún.

los 8 de julio dejaron de ser normales para el resto de mi vida 

No es solo un día, viejita del alma, no lo es 

por qué un día como hoy tomaste el tren al viaje . ese viaje sin retorno, el último 

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