miércoles, 25 de febrero de 2026

Tiempo cruel



 En una mesa de cocina,

Esta mañana para alguien será la última

La ventana  entreabierta deja entrar una pequeña
 brisa  en un ambiente con aire muy triste.

Este ondea muy suavemente el humo que se desprende del café de ese recipiente.

La cortina muda y en shock aún, siquiera se atrevió a flamear saludando a los que allí frecuentan conversando mientras todo arranca.

Sobre el marmol  beige, una taza tiene una mortal herida.

Una fisura irreparable.

Por ella pequeñas gotas negras brotan
Ha perdido la batalla.

Ya no era joven, ese cuerpo de señora con las manos en la cintura; había sido maltratada.
 
Quizá accidentalmente golpeada

Es posible, ella ya era alguien mayor.

A su lado, una cucharilla, algo preocupada,
La observa con mucho pesar.
—¿Fui yo? —pregunta—.
Por favor, dime que no fui yo…

Su voz tiembla.
—Estarás bien, ¿verdad? —agrega,
Casi al borde de las lágrimas.

El día está gris, casi negro; usualmente, suele sumarse el sol a esta rutina.
 
No quizo  ver  lo que ya sabía.

 *  Será negro el día mientras observo y leo el diario.
 
 Alertan sobre fuertes tormentas, la humedad empañó mis anteojos.

 Quería algo para despertar pero...
 
  Tendré que salir a buscar un reemplazo.
 
 Fue un preciado regalo de mamá*



Va a llover...

Del otro lado, aún caliente
y llenando con su aroma el ambiente,

El pan tostado en platillo blanco consuela:
—No, no fuiste tú, pequeña cucharita.

Ella levanta la cabeza.
—Entonces… ¿Qué fue?

El pan, tras un suspiro largo y resignado,
declara:
—A ella la alcanzó el tiempo,
Ese que no perdona

Hoy ahora, a ella le toca irse.

La taza había sido un soldado.
 
De muchas mañanas para pelear mano a mano al insomnio... El récord es impresionante.

Había sido cómplice
de charlas interminables
Y de pensamientos profundos.

Pero esta batalla fue la última, su despedida.


¿Quién eres tú?

¿Eres la taza, a punto de colapsar?

¿Eres la cucharita empática, la que siempre está?

¿Eres el pan que consuela?

¿O eres el abuelo que termina su duelo y deja ir en paz lo que ama?

martes, 24 de febrero de 2026

Te siento

 


Shhh


¿Lo escuchas?


En la intimidad de tu silencio, quizá de tus miedos y pesares.


Es ÉL susurrando a tu alma.

Cómo el sol que te envuelve con sus rayos por la ventana.


Cómo un amigo te abraza y observa.


"Le pusiste horas y minutos a cada plan de hoy?" te dice algo sorprendido.


Tras un suspiro corto pero notorio declara: "Sabes, (tu nombre), la vida es eso que sucede mientras tú corres tras esos planes"

"No te preocupes, yo te sostendré siempre" agrega en tono tierno y suave.


Cada mañana es un obsequio.


Una nueva oportunidad, de que los errores de ayer hoy sean aciertos.


Lecciones que, al final del día, te harán más sabio/a.


Ese amor conferido sea siempre el faro en tu camino.

martes, 10 de febrero de 2026

El ladrón del tiempo

 El Ladrón de Tiempo

Estabas ahí solo, acostado sin movimiento alguno.


Algunas hormigas parecían no perder el tiempo; se subieron sobre ti.


Tu paz..


. Eliminé cualquier pensamiento de tragedia.


Habías caminado mucho, no solo en la vida; tus almohadillas eso decían.


En tus orejas caídas te picaban esas rojas y diminutas hormigas que parecían desgarrar tu piel.


¿Te acostaste en su camino? ¿ El fuego de la calle  hizo desplomarse tu cuerpo   dónde pusiste  quizá?


Y en protesta ellas también buscan  moverte. Pero lejos de eso, solo hicieron que te  acomodes en tu profundo sueño 

La tarde ha sumido a todo a guardarse en las sombras de su casa.


Nadie podría haber salido de día a caminar en ese infierno.


Esa plaza de árboles pequeños, desértica, ausente de cualquier señal de vida.


Incluso las aves con sus picos abiertos buscaban algo de aire fresco entre las ramas.


Algo inútil;  también ellos parecían sacudirse sacudir sus ramas  y desprenderse también de ellas.


Incomodaban como el sudor en uno.


También querían intimidad para conversar entre ellos, ya que sus troncos guardaban secretos.


Miedos y alegrías; a sus sombras se gestaban amores, como también tuvieron que por algún llanto de tristezas.


"Espero vuelva esa joven, me quedé con la intriga del último suceso del abuelo", contaba uno de ellos con gestos en sus hojas 


Aunque evitar que usurpen el lugar otras personas no podría evitar.


"Hoy no pude convencer a las palomas para que me ayuden ", agregó o resignado.


Y él seguía acostado allí.


"¡No, no, señor lector, no se asuste!".


El amiguito movió esas orejas de cicatrices llenas...


Las hormigas volaron y desaparecieron en el pasto seco crujiente.


"¡Quédese tranquilo!".


Parecía que entre esta conversación en silencio con el tiempo, había galopado a tomar alguna sombra.


Ya que de a poco la estampida humana poblaba el lugar.


La risa de niños, el tintineo de termos y pelotas repiqueteando llenaban de color el ambiente.


Hasta me olvidé a donde iba yo.


¡Te acomodaste patas arriba! Que envidia.


Por un momento me miraste de reojo.


"Este qué quiere, ni dormir en paz puedo", parecías decir.


Claro, alguien parado allí que no se va... lejos de incomodar ya asustaba.


Una pelota perdida se dirigió a mis pies; empatizó contigo tal vez.


"¡Déjalo en paz, tiene el cartel de no molestar!", pasó gritando ella rodando...


Ella de gajos blancos y negros rápido cruzó casi besando mis pies ... mis piernas no reaccionaron para devolverla, algo me había anclado al suelo.


---


Sofocante, pero vine temprano antes que el lugar se llene.


----Mientras aprieto el botón del bebedero, lo vi.


¿Qué habrá perdido ese muchacho? Está ahí hace un buen rato, no se movió.


"Oh, una pelota perdida".


Mis reflejos intactos a pesar de mi edad hicieron que ella descansara en mis pies.


"¡Señor, señor!", gritaba un flaquito de cabello con rulos mientras se limpiaba el sudor de la frente.


Levanté la mirada observando sus manos sobre su cabeza y la devolví.


El chorro de agua me devolvió a mi realidad.


---


Entendí que solo descansas, que habías robado al tiempo su carrera.


Y el tiempo ante ti parecía un niño caminando de puntitas en el silencio de su casa.


Que tu paz no se negociaba y que recargabas pilas!


"Está bien", está bien, despacito me fui... 

Luego de muchos mates, y darle alivio a mi vejiga, ¡te vi!


Una voz lejana y levantaste tu cabeza.


Te levantaste como un resorte.


Tu cola comenzó a moverse.


Corriste al encuentro de ese viejo hombre de blanca barba   como la nieve.  y bastón gastado  por aún vital y contento .


Te sonreía mientras saludaba con cariño.

 Y parecía que el día apenas comenzaba para ti 

Parecías un cachorro, intentabas atrapar burbujas de tiempo 

Esas que ai muchas veces se me escapaba  a menudo en la vida 

  La niña que jugaba con su abuelo  lo sabia,  


No me pregunten qué es la vida; encontré  la escena en una fracción del domingo, 

Mi forma de vida es disfrutar de estas escenas. 

Encuentra tú la tuya, y no la desperdicies apagándose entre paredes de lamentos y tristezas.

domingo, 8 de febrero de 2026

Dejo de ser...

 


 Fue testigo de una sonrisa, participante de un abrazo.

Un intento de reemplazar el tiempo de un padre con su hijo.

Quizá  con su abuelo  volviendo al tiempo atrás.


Y una vez más  ser otra vez  un niño, y   vivir  un momento feliz...

ambos lo supieron

¿Cómo terminó aquí?

Yace allí un objeto de deseo.


Un premio de la semana, un trofeo  que presumir.


Para un  niño que se portó bien, o un consuelo para llenar vacíos en el camino.

La alegría momentánea, quizá absurda, ahora  en una vereda polvorienta.


La ingratitud de algunos es premio para las hormigas.

El día ya tiene su souvenir.

Y tú ?

Cómo buscas dejar o ganar el afecto  y amor en ellos?