domingo, 10 de mayo de 2026

Mi rescate

De piernas cruzadas, tras hornear unas galletas de vainilla, Lidia  en total silencio se recostó sobre su sofá gris. 


  Afuera los primeros  rayos  dan sobre su patio y jardín cortando la niebla que irse aún no quiere.


Quiere evitar algo talvez ....


Ella bajito, muy bajito casi susurrando tararea una canción 


Todo cobra vida, los rayitos de sol en una maceta de barro saludan, las abejas revoloteaban así como las mariposas.


El halo de su café asciende lento. 


El aroma es rico e intenso en una taza, blanca  que  posa sobre su mesa de mármol negra , la azucarera  hace juego con ella.

   

 Tras haber  despertado con total optimismo, dispuesta a tragarse al mismísimo sol. Que por estos días doblega  a todos.


 En el fondo  unos parlantes inundan  de melodía,   suave, y  con  una voz aguda  un tal Abel, canta.


 Tras un sorbo de café y mientras parte una galleta  el teléfono ese colgado cerca de la puerta suena.


Y se repite

Mientras las migas caen cuál estruendo  de sus manos casi congeladas

"ring ring ..." 


El ruido plástico seco al colgar congelo el tiempo


Abel también se calló e hizo un silencio solo. algunos ladridos lejanos de la calle difusos llegan. 


Su voz se apagó


 El teléfono  amarillento  viejo que una vez fue blanco, fue recién colgado. 



El cable espiral del mismo color  aún se mueve  se mece lenta , muy lentamente.


Del otro lado  no fueron muchas  la palabras, Diego no pregunto, sino que aviso que pasaría por casa, pero está vez no solo.


 Solo dijo algo inevitable casi una sentencia  apagó  todo rastro de buena energía.

  

 Aunque la luz   radiante  que decoro su sala a su vida y su  ambiente, en el interior, en ella  todo se fue apaga despacio.


La noticia no solo arruinó su mañana quizá también su día ...


 Sus paredes de vidrios  grandes  , hace que su jardín contiguo sea inmediata a su  vista 


Allí  Flores de colores varios y hierbas  aromáticas, exhuberantes revela el amor  por ellas. 


No suele salir mucho.Se refugia en casa, su espacio.

Y cuando así lo hace la saludan hasta las aves 

Elige su paz, su tranquilidad ante todo.


Conocida ,  por su nobleza, alegre, siempre con esa luz en el rostro, y una sonrisa para todos.


 Sale de casa es  imposible ya  permanecer en esa sala.


  En todo el ambiente el aire se corta con un pétalo de rosa.


Toma las llaves que cuelgan presurosa escapa casi  con espanto.


Hay que   aventajar el infierno inminente de las horas primera, en exterior y respirar un poco.


Al menos así su pecho podría no sentirla la angustia tan grande que su corazón oprime.

 

Casi sin rumbo solo deja  tras sus pasos   esos minutos que caen como navajas, 


-basta no puede ser! - dirige sus pies la razón  vuelve  a tomar el control.

Va rumbo a una panadería de las pocas que hay en  el barrio que  hornean el pan en horno a leña solo por las mañanas.

 

Hay calles que nunca cambian,  y ella también seguía esa casi rutina.


 Un saludos con una sonrisa  o simplemente asintiendo con la cabeza, la vida le devuelve el cariño que siempre ofrece en forma desmedida.


  El ruido de motores, bocinas  el bullicio de la gente le son ajenos,  aún no digiere la piedra 


Sus pasos son duros y tensos.


Ya sobre la avenida  el olor a tostadas y medialunas   la envuelve.


La cafetería está cerca.


Alguien salió del interior dejando una estela dulce de membrillos y cremas casi la choca. 


  Ese hombre tiene  la calma  en sus pies y su  cuerpo sale casi bailando.. 


Todo lo opuesto a  ella que aún en su garganta la noticia temprana está atorada

 

 En el mostrador, unas tortas y donas de colores  causaron una pausa, quiere entrar.. pero sin ánimos de nada con los brazos  cruzados se aleja. 


 

 Alguien sentado en una mesa rompe un croissant  la ve.

 -buen dia- la saluda...


 - buen días -contesta ella  con su voz apagada.

 

  Renzo el cafetero que limpia sus pocillos en el interior la ve, la conoce está distinta  no era la lidia de siempre que solía quedarse un ratito 


 Desistió entrar  y cruzó la calle.. 


Ya doblando la esquina  cruza por un negocio de vestidos. Unos largos, floridos, de telas que tienen perfecta caída. 


Tras ellas, algunos maniquíes los modelan, casi le sonríen. Creo que más de uno la saluda.

 

 Lidia Levanta sus lentes  para mirar los detalles de las telas  


Domingo, el  dueño del local, la reconoce.


— Lidia, querida, buen día — dice, un poco sorprendido pero alegre.


— Buenas, don Domingo — ella contesta, en tono suave casi inaudible.


— Llegaron vestidos nuevos, muy bellos.


— Sí, están...

Observa la mirada en sus ojos y corta sus palabras 


— Luego paso— finaliza y pasa de largo 


Pasan un  par de segundos.


Su jardín, como las calles que elige transitar, hablan de ella.


Veredas con muchos árboles,  y canteros decorados con mucho verde.


Emulan  una primavera en pleno verano.


 El sol seca  y quema  cualquier  intencion hoy  buena.


Metros más allá  unos jazmines  asoman tras la rejas. 


Virginia levanta una mano la saluda 


 Lidia sonríe  admirando cada flor, cada planta del bello jardín. 

 Por un segundo al menos está en casa, feliz juntos a su pasión. 


se detuvo no por   envidia, es solo admirar la belleza, y detalle   que guarda cada plantita hoja y pétalo en ellas 


Vio a  Virginia, la evita. Casi sale corriendo, no de susto, sino porque la señora es latosa, densa.


 Sus chismes en ese tono bajito, secreto, casi susurro, eran desesperantes.


 La vida de los demás no era la de Lidia, y prefería no cargar con esos pensamientos que la asaltaban a medianoche.


Había pasado tantas veces por esa vereda y sabía casi a detalle  horarios en la vida de  Virginia.


 Desde la salida al supermercado hasta cuando solía tener visitas. 


No es que anduviese mirando casa ajena, pero a esta mujer le gustaba la música tan fuerte, para  hacer participe del vecindario 


Lidia Simplemente elegía su paz.


Ese día, en fondo tras la ruda  demoro unos  minutos, doña Virginia con su gran sombrero,  la vio con mucha alegría


  Se acercó a las rejas sacudiendo sus manos llenas de tierra negra y húmeda.


— ¡Pero qué alegría verte, querida! ¿Cómo estás?


- hay no!- me vio 


Lidia apenas levantó la mano, casi escondió su rostro de resignación a saludarla 


— Hola — dijo, algo apurada.


-Claro, veo que tiene plantas nuevas-Seguro quiere presumir.  


 Tras un frío buenos días luego se alejo.

 

Mientras el sol golpea como un yunque en su cabeza y sus pensamientos que en paz no la dejan 


---en casa tengo , un gran paraíso en el patio consume  gran espacio pero no me quejo  ofrece  a cambio una sombra generosa.

Bajo ella, en verano, las tardes de té con amigas o familia son preciosas y para muchos, envidiables.


 Una mesa elegante con sillas blancas, utensilios de porcelana, galletas recién horneadas dignas de postal de revista de esas que ya no existen.

- tampoco puedo quejarme- finalizó. 


Rodeada de claveles y rosas rojas, margaritas que bailaban con la brisa hacían de su patio un escenario de novela.


 

-Mutilar plantitas por gusto le parecía innecesario-  

exclamaba siempre. Rechazaba con elegancia los ramos


 -No no! Chocolates no, el medico me prohibió azúcar- exclamaba sonriente


  Luego de hacerse con esos panes que aún soltaban ese aroma  fuerte. 


 En la otra mano las pastas en bolsas blancas.

 

Sus pasos  son más lentos como  si llegar a casa evitar quería.

 


Está vez con su novia! 

 Lidia claramente compungida mostraba cierta incomodidad.


-y en mi casa-  otra vez resoplaba mientras caminaba.


Con las bolsas que sostenía en sus manos respiró hondo. 


 En casa con  su novia, insoportable, enamorada cual niña de quince, adulando las cualidades de Diego todo el tiempo.


Ingenua e inocente e irritante , acaso a propósito.


 La ansiedad se convierte en una tortura los nervios entorpecen sus tobillos.

 

 No muy lejos de ella es visible una montaña de ramas apiladas una encima de la otra junto a hojas secas. 


Algún vecino podó su árbol quizá, o limpió su jardín.


En días donde el pasto seco y quebradizo  dónde la tierra tiene  grietas, No ha llovido nada en varias semanas, es lógico,  -pensó, sin darle mucha importancia.


 Cruzo...


 Fue asaltada por por algo  algo amarillo.

 Parecía una simple bolsa de plástico o una botella quizá.   


A unos 10 metros afina a vista. 


¡No puede ser!



La sorpresa fue inmediata. Casi en shock, paralizada como si hubiese chocado con un vidrio, vuelve sobre sus pasos.


 Un basural con latas vacías y botellas de  de un sábado  con excesos.


 De la base de esa agonia  que presionaba, sobre un suelo podrido, aparecia ella.


- llegaste... Tardaste mucho-  



-Ya nos podemos ir?-  parecía preguntar mientras una brisa la movía  suavemente  en forma de saludo  



-Si debo morir que sea danzando, como siempre lo hice-, parecía decir.


La pobre rama se había alimentado de la humedad de las que encima la apretaban.


 Los rayos implacables de esas tardes quemaron cualquier resto de verde. 


Pero ella al amparo  de un vídeo nogal  y su  sombra  ella pudo hacerse lugar, abriendo su enorme pétalo a la vista.


Ese color, esa vida estirando su brazo  aferrándose  a cuánto desde una inminente muerte,


Resistió, y lo hizo sabiendo que solo alguien como ella vendría a buscarla


Lidia sabe que cualquier movimiento rompería la rama, su cuerpo ya maltratado. 


  Colgó sus bolsas en un antebrazo aún  sorprendida se acercó con mucha cautela.


 Por esa  que pedían no la abandonaran allí.


 Se hizo camino sobre latas oxidadas, alambres, vidrios rotos y ramas quebradizas.


Quita de encima las rosas muertas secas. Una a una removiendo  esos tallos con espinas, lentamente, mientras pensaba:


¿Cómo es que terminaste aquí? Te sacaron como quien molestaba, te extirparon y te cambiaron por alguien más.

 Un corazón duro, seco, sin amor te desechó.


Miles de preguntas giran  en su cabeza mientras se quitaba una espina del dedo.


El pinchazo la devolvió a la realidad, una  que debía  enfrentar.


 Al llegar a la base, , logra encontrar su cuerpo, ese que aún permanece verde. 

Se inclino  repetía varias veces dentro suyo 


-quien pero quién .... -



 Como a un pequeño niño lastimado, la tomó en un brazo con total delicadeza y se la lleva  a casa 

 

Con precaución  cuál bebé su rama reposa sobre su brazo  mientras  entre ellas se miraban una y otra vez. 


Llegó a casa, rápidamente  buscó un florero grande y la puso en él.

 

 En la sala,  la invitada de  honor  ella esplendorosa 

Cómo en un teatro, la estrella de la tarde iluminada por el sol que se metió sin invitación ella brillaba...

 

Casi medio día, 

-los invitados!- 

 

Se dirigió a la cocina, distraída buscaba explicación alguna sobre como alguien puede deshacerse de algo tan bello, encendió la cocina .

 

Mientras el humo del fósforo aún se desvanecía el timbre asalto a lidia.

 

 De espaldas sobre su mesada de mármol blanco  respiro ....


El corazón parecía un ancla que caía buscando aferrarse a lo que pudiera .

 

Se dirigió sobre las llaves y finalmente abrió 


 -Mama!-

Diego la abraza como ese niño que se colgaba de su cuello  pequeño... 


 Tras  él parada, Fátima. 

 En sus manos traía una botella, de vino blanco. 

-doña lidia buenas tardes- la abrazo  y cruzó el umbral de la puerta .

 

Lidia preparada para sus cuestionamientos  y preguntas repetitivas del otro lado de la pared   escucho un:

- y esto?-  


 En mitad de la gran sala la flor enorme amarilla galante se presentaba. 



-que hermosa! -

-me encanta -

agrego casi a los gritos Fátima 

 

 Lidia de la cocina mientras revuelve del agua contesta 


- es algo que encontré-  

no creo que me entiendas pensó... 

-veni te cuento- agrego  mientras mientras pica los tomates.




 Las había conectado!


Para algunos, ciertos detalles son un tránsito demasiado corto. Adornan nuestro camino dejándonos mensajes que solo nosotros entendemos, y difícilmente podremos explicárselo a otro

domingo, 26 de abril de 2026

La intrusa.

    Frente a mi asciende un sendero en sig zag  que desaparece en la penumbras

 

  Mis pies y rodillas van escalando, piedra a piedra, ganando altura.

 

Accidentado y resbaloso, desafiante.

 Decido tomarlo, pero antes, como quien se ajusta el cinturón, acomodo la mochila de un lunes casi concluido.

La ansiedad de llegar a casa -el café caliente con galletas-  empujan las piernas.  

 Bajo mis huellas casi a oscuras , algunas piedras crujen y ruedan al precipicio golpeando las rocas. 

 

Cómo  decía mamá, uno debe pisada a pisada su camino asegurar con cautela.

Mi ascenso es lento pero seguro 

A mis espaldas  algo se descubre.

Pasados unos minutos, el paisaje se despliega luminoso ante mis ojos.

 

Como una manta que se hereda  cubre la montaña alta. Adornadas con luces amarillas, algunas blancas 

La  silueta de algunos edificios apenas visibles, completando la cuesta lejana.

 El halo de mi agitado cuerpo me abandona, respiro un poco con las mejillas frías. 

 

Todos por aquí se guardaron, siquiera un ladrido de perro acompaña mi regreso.

 

Un algodón blanquecino se cruza, se detiene. Encontró allí comodidad, irrumpe  el lienzo.

Cómo una mancha de café accidentalmente rompió la armonía. 

 ¿Es una intrusa? 

Se quedará a dormir esta noche, descansa sobre un pequeño bosque de eucaliptus,

 

 La luna, incómoda,  se corrió al otro extremo.  Incómoda se le quedó  mirando, cual señora sorprendida que pregunta por su invitación a la escena.

Se siente invadida.

La decoración estaba perfecta: luces sueltas y claras, y de pronto el algodón ha cubierto parte de la ladera.

 

Las acompañantes, cual centinelas pequeñas como botones cosidos con intención  paciente de  una tierna abuela en el firmamento, también se quedaron mudas.



  Una calma solemne me abraza, cuánta paz invita hasta al alma navegar  sus aguas.


Aún así la inmensidad es perfecta completa.

Al final aquí arriba. el vals nocturno apenas comenzó. 


Pocas veces, pero hay, instantes, de esos que de imprevisto se observa al eterno inspirado

He aquí  el cuadro, atestigua su presencia, 

  Son segundos que no serán  un simple pasado sino un presente eterno.

  

martes, 7 de abril de 2026

Entre las nubes.

 

  
 Al “jardín de montaña”, así le dice mi pequeña de cinco años.

 Ella  camina de mi mano, creo más bien, Soy yo, quien camina de su manito.

 Va tarareando una canción...
 - la la la la- decido no interrumpirla. Mientras salta de piedra en piedra 
 
  Vamos bajando una calle mojada por la llovizna de hace un momento.

  La primera campana a tocado, estamos sobre la hora, no importa, impera llegar, el camino  no es fácil.
- un paso a la vez, recuerda un paso a la vez - le digo a ella que apresura sus piecitos.

     Por aquí la nubes suelen descansar sobre las montañas. Allí arriba soltando la vida, sus gotas de agua todo el día.

 El camino llena  de flores  a sus costados ellas amarillas nos acompañan mecidas por las brisa parecen saludarla.

  Alguna nube también oyó la primera campana, y se apresura a subir. A cubierto todo de blanco, no es extraño aquí todo cambia en cuestión de minutos.

      Mi niña , a ella el inicio de semana no parece pesar va feliz a los saltos.
     Ya casi...
A la distancia veo algunos pequeños, llegaron y ya están formados en una fila, de guardapolvos de color bordo.

 Llegamos 
 Ella entro feliz.

Me quedé afuera observando.
Un  tras un grueso alambrado me separa del espacio que a ella ahora la cuida. 
 
Pensar que la sostenía  en mi antebrazo y ahora ya se despide  de su padre. 
 - chau papi- levanta su pequeño bracito ajusta la correa de su mochilita y camina feliz.


Mi piel erizada aun con abrigo encima  hace de mi un manojo que, sin pausa me sacude

  Una brisa fría ascendente cruza, besa mejillas mías están rojas.
 Mi pequeña indiferente casi ajena a la formación se integra.

 Su inicial resistencia después de la cama se  desvancecio.

La campana otra vez sonó, está vez más fuerte más veces, el ruido inundó todo el vecindario, rebotando e cada pared  el eco volvió desde la ladera en frente.
 
El caserio aquí arriba va desprendiendo sus habitantes cada mañana sea con nubes o un sol radiante. 
 
 Con el segundo llamado, los pasos ya se oyen presurosos. Bajando por escaleras improvisadas con piedras y algunos escalones con ruedas de auto

Las piedras, una junto a otra, mojadas y resbalosas el paso es es una la vez. 

 Ellas custodian en las alturas el diario peregrinaje
   
 Es tarde lo saben algunos pequeños,  con mochilas más grandes que ellos mismos ya casi llegan.

 En sus espalditas ruidos plásticos, cargan sueños o quizá las ansias de que sea medio día.
 Es tarde 
Algunos aún bostezan mientras cruzan la puerta principal de la pequeña escuelita.
 
 Parece que hay más docentes que alumnos. 
 
 Según vecinos son muy pocos los alumnos, de seguir así, es posible que la escuelita desaparezca, espero no sea así.  




 
 El acto comenzó, es sagrado y aún con un alumno eso se respeta. 

El himno nacional...
 La música comenzó.
 Firmes y derechas como postes, las pequeñas voces lo entonan. 
 
Del otro lado yo tiritando también la canto. Claro! Cómo no si nací bajo esa bandera.

Otra vez, una nube nos envuelve, está vez es muy densa y cargada.
Llega  soltando pequeñas gotas frías.

Comienza a caer una llovizna…
como si quisiera ser parte del momento
Pequeñas heladas sobre mi cabeza casi despoblada hace que mis brazos se  crucen y mis hombros se encojan
 
   En Tando ahí dentro, nadie se mueve milímetro alguno.

Menos de veinte niños están formados.
—¡Morir antes que esclavos vivir!—

Tras ese último grito,
 Casi invisible la bandera ya está en lo alto del mástil.

Con ella allí oficialmente la semana ha comenzado.
 
Una pequeña escuelita, de techos de chapa y salones en fila pintoresca y acogedora. 
 
Tras el himno un pequeño discurso.

El director con ademanes y gestos
frente sus alumnos. 

Alcanzo a escuchar:
Es sobre de la Semana Santa
y su significado.
 

 Un par de pequeños acaba de subir el último escalón, extenuados por el  ascenso uno se inclina, sus brazos apoyados en sus rodillas intenta recobrar el aliento.. 
Sueltan un:
 - buenos días- casi inaudible 

A mis espaldas pasan corriendo algunos rezagados;
llegarán tarde al trabajo.
—Buen día, buen día— me distraen un segundo 
  El ruido de los zapatos pisando seco desaparece, el saludo se repite.

 Mis ojos vuelven a posarse sobre ella. 
 Entre el grupo algo me emociona, miro casi atónito.
Una niña, muy pequeña carga una mochila verde, más grande que ella.. 
Y yo aquí…
quejándome por tener las manos frías.
 
- Descansen- tras el grito del director todos en ese patio de cemento desaparecieron.

 Tambié yo me estaba mojando. 







sábado, 4 de abril de 2026

Texto al paso...

 Mientras las gotas gordas se desprenden de nubes pasajeras  negras golpeando los toldos, y las chapas movidas por el viento. 

   Estos contrastes repentinos  del cielo son la marca  típica de una tarde común en la ciudad de La Paz.

Las veredas angostas casi siempre obstruidas de exhibidores o carteles 

   Una tormenta con  granizo  hizo  que casi todos  tomen una pausa.

Cualquier techo pequeño toldo  o rincón sirve  para guarecerse.

Yo también me detuve, quizá llamado por los aromas a la puerta de un restaurante.

Adentro, la gente comía indiferente.

El sonido de los cubiertos inundaba el ambiente.

Mesas con manteles naranjas, casi todas ocupadas.

—No tengo hambre… no esta vez—

volteé la mirada al cielo, la cortina de agua no  cesaba. 

A mis espaldas, el ruido se mezcla con las órdenes que salen desde la cocina—

—dos con fideo, dos…—

ordena el mesero.

Afuera, otra escena poco habitual. 

Mientras varios sacian su hambre,

alguien, afuera, desesperado, aprovecha lo poco que puede.

Algún alma empática y bondadosa le dejo comida.

Se apura. Devora  lo poco que hay. 

Otro, en cambio, solo observa.

¿Vigila…? 

¿cuida que no cruce el límite?

Su ropa —esa leyenda grande de “POLICÍA”—

robó mi mirada sin pedir permiso.

Fluorescente. Letras grandes.

Un guardia con cola.

El come rápido…

Uno se quedará allí, en el umbral.cual centinela 

El otro seguirá su camino.

 Cómo yo el mío 

Ha dejado de llover. 


lunes, 23 de marzo de 2026

Raíces.

    El dolor de cintura y espalda  aqueja mi cuerpo  cansado de tanto traqueteo.


 Acomodarse de una y otra forma de nada sirve, solo acentúa más los dolores que  serán hoy  mi compañia. 


 Mi corazón lejos de latir  parece un motor viejo haciendo explosiones en mi pecho.


 Ascender en poco tiempo  tantos metros sobre el nivel del mar, afecta a cualquiera, incluso Ami que naci preparado para ello. 



 Saltando erratico y por momentos,  pareciera decir:  " déjame salir yo  aquí pertenezco.


   Una imagen casi invisible. mi reflejo  en el  vidrio. 


 Cómo  un viejo tango decía ,  estaba con la ñata pegado a la ventana. Un rostro  con años encima, ojeras  por no haber dormido bien anoche.


 El mal estado el asfalto tenía cráteres a lo largo del viaje.


 Se quedaron absortos abrieron grandes mis ojos y luego de haber corrido la cortina en la ventana.

  

Escuché en el alma, en un gran susurro largo dulce y materno: 

 -Aquí estas,-


  El  reflejo en el vídeo   sonrió suavemente y apoye ni cabeza contra la ventana, como cuando uno abraza a su madre después de mucho tiempo. 


 Desde niño  me  acompañaba, es  como siempre lo recuerdo. 


 Para   mí no fue un descubrimiento.No fue sorpresa, no!

 


Sino un reencuentro, un dulce  reencuentro.

 Y también los ví... 

A esos quienes de niño fueron mis confidentes y compañeros de juego.


 Desde  ellos allí arriba y los colores extendiéndose por dónde uno mire.


Es ver la majestuoso que pueden  ser algunos, tanto que  la vista  se quede un momento. Una fracción de segundo.. .


 Las palabras no salen, se atoran ansiosas y a su vez temerosas algo tan inexplicable merece perfección.


 Dónde uno es diminuto dónde la vida te dice :  -eso  está allí desde siempre, quizá con algunos actores que aparecen lentamente-. 


     La belleza también tiene palabra,

- tu  respiras y puedes llegar o hacer al lugar  dónde tú quieras!-


 Carente  de cualquier señal de vida  a simple vista.


Cuando está en medio de ella todos es a la inversa. La  planta de mis pies  tienen memoria.  


Algunas tan  altas que en sobre ellas las nubes descansan como algodones desparramados.


 Se toman una merecida   pausa,  como yo ellas también son viajeras. 


 Y las hay otras,  bajitas que a uno caminar lo invitan, hiervas   y hiervas con flores amarillas extendidas como alfombras. 

  

Y los ví...


  Esquivarlos es  imposible!, por todos d todos lados por dónde mires  ellos están  atentos!!


  Y dispersados por todo lados como personas de tiempos antiguos. 

  

 Con barbas blancas antiguos testigos del tiempo.

 

 Otros para la ocación vestidos  con flores rojas y amarillas en sus cabezas.


De tamaños y formas distintas. 


 Parecen cuidar con mucho celo cada piedra  hierva  o vida existente. 


 Entre riscos y  salientes , entre rocas,  o entre espinos. Su figura impone respeto 


 Y aún más allá donde la vista alcanza como fantasmas entre aquellas nubes blancas.  


- Somos los habitantes hechos  cactus y siempre estaremos  observando-

Por un momento me sentí intimidado 


-Cuidando lo que  fuimos, nuestra  historia como la tuya, tu sangre   tus raíces -


 Tan  grandes que  parecen presumir su altura 


 Todo parece una fiesta, los  picaflores  revolotean  yendo, de una sobre otra flor que allí decora.

 

Saben quién soy...

 

 Reconocen cuando uno a ellos les habla en un  quechua dulce y delicado, ya no es chela es un canto,  casi un ritual guardado por siglos  

  

 Tantos años  no se olvida, al contrario se lo atesora con más fuerza, de niño solía jugar entre ellas.

 

Esperar al sol y abrazarla, escoltar hasta casa con mamá cada mañana. 

Aún conservo esa mirada - hijito llegaste - 


Su voz dulce me recibía entre jazmines y margaritas. Mientras regaba jardín   con delicadeza.



  Algunos levantaron el  brazo, y quedaron así.en una espera eterna quizá preparados para quien a ellos voltearan su mirada.  

  

Afine mis ojos  como un telescopio, mientras  emoción brotan de ellas.


 Incrédulo me pareció ver un  pequeño crecer bajo la sombra de uno enorme. Acaso es  un niño con su padre de la mano?? 


   No pude sostener la mirada a esta edad ya es difícil, aceptarlo no es  fácil.

 

 Descargue mi momentáneo sentimiento de   rabia en el puño que sostenía el lápiz. Pobre, lo rompí. 


Abrí la mano y ella herida parecía decirme  -Deja de escribir y vive esto que se despliega ante ti-  declaró con firmeza-.


 -Dile a un niño que no cruce una linea- conteste casi con un dejo de insolencia.


  Hice casi omiso y  seguí.


  Levanté la mirada otra vez.


 Casi hasta donde la vista alcanza. 


El lienzo es mucho,  pero el ingenio de ellos no fue menos. 


  Los artistas pintaron su entorno de rojos que   bajan como agua  un tinte  que coloreo  hasta las piedras.


  Un bordo tirando a rojo vivo  casi en la cumbre esos que se ven de muy lejos. Yo  lo usaba como guía para no perderme de niño. 


  En ciertas partes han derramado pintura naranja,  como quien se tropezó con alguna enorme  roca.

  

 También hay  pinceladas de violeta sueltas  como finales de la obra.


     Otro cráter hizo que baje la mirada, está vez. Mi lápiz saltó como buscando que viva en momentos sin distracciones. 


     Crack ....

  Doblar la rodilla no fue buena idea pero era necesario para que  tú mi querido lector me acompañes.


- Ahhh estás ahí, somos equipo y sin ti no puedo hacer nada-  dijo el lápiz y retomamos las líneas. 


 El asfalto como serpiente  por delante  desaparece a la vera del río  


Vacío de casas  por momentos, pero con maizales las plantas de la papa con sus flores violetas y blancas.


En sus orillas los sauces las acompañan  apenas se mecen suavemente. 


 Aún  aquí dentro respiro, cierro los ojos  y siento  esos aromas a verdes  y flores,  a frutas y tierra. Mientras mi paladar saboreaba con recuerdos esos sabores que ofrece estos lugares 

 



    El rio cristalino  no es menos en impactar en mis sentidos,  por momentos un  espejo donde el sol  golpeo  los vidrios.

 

 Volví a la realidad. Soy un pasajero.nada más..

  

  Estoy cansado me recosté un poco. 


Me quedé dormido, ya no sé si fue un sueño o una realidad alterna pero al abrir los ojos lo anterior solo eran palabras en una hoja. 

 

 La geografía no siempre es la misma, sufre un cambio constante. 

 

Y esa vez me encontraba  en otra parte.


  Una larga planicie  y las montañas muy lejanas dejan  ver un momento lo que, cruza como yo  estos  parajes lejanos


  De pronto todo se volvió negro... 

 Los colores antes vivos fueron  consumidos en su paso.


 Lejanas pero no por ello ausente,  las nubes destilaban mucho enojo, contra que o quien es un misterio. 

 

Por momentos pienso que son conmigo, quizá intentan retenerme, con temor a que no vuelva a verlos 

  

Los truenos  advirtien y  los rayos golpean con furia este suelo, por un momento causan  en mi algo de miedo. 


    Está calma en el exterior... 

 Todo  cambia repentinamente ,  la ruta pasa en medio  fue inevitable, una vez más como en la vida  toda  había que enfrentarla.

 

    Una cortina  caia desde esas  esponjas  oscuras e infladas nubes.


 Todo se transformo cuestión de minutos.


 Hasta que escuché el ensordecedor ruido en el techo.

  

Una a una como quien arrojara una piedra desde lejos. 

 

El ruido era ensordecedor 


Pequeñas esferas de hielo estrellándose como meteoros  sobre el vidrio ... 


 Parecían buscar  entrar y sentarse a viajar conmigo  un ratito.


 Quizá decirme : -somos viajeras como tú,  nacimos lejos pero no elegimos donde caer-

 En cierta forma, tenía razón. 


La golpeaban una tras otra, y mientras 

  Mi humanidad se preguntaba, por  cuánto tiempo? 



Una furiosa tormenta , fue tan grande que sorprendió a todos.

 Lo

  Cualquier pequeño techo o arbolito aún esté despojada de sus hojas era un refugio para cualquier alma.


   Me volvieron a buscar en el pensamiento.


  Ellos inmutables, como totems decían: " podría ser peor no?" 


   Firmes y estoicos como valientes soldados  soportaron. 

 

  La temperatura bajó de forma brusca, los bellos de  mis brazos  electrizados así lo decían..


  Afuera  esas piedras   de hielo como arena detuvieron a todos  por un  momento que parecía eterno.  


Apenas visible muy lejano el cielo pulcro  sin mancha, parecía el cuarto de mamá con las luces encendidas a mitad de la noche. 


 Por estos lados estás  nubes suelen enojarse así, pero no por mucho tiempo.


 una o dos horas y el sol vuelve reclamando lo suyo.

  Y así fue...


Mientras las ruedas giran,  pisan un manto blanco  crujiente  y luego asfalto será  seco con el polvo cruzando  de lado a lado. 



   Suele ser así pasajero y furioso pocas veces.


Luego recobra vida nuevamente  y la magia se repite. 


  Tras abrigarme  me dió sueño. 

Seguramente despertaré con la luna ahí colgada  en un manto fantastico de estrellas titilando  . Pero eso ... Eso será otro cuento.


 Atte Luis8a

 #milegado

 


   


miércoles, 11 de marzo de 2026

El duelo

 

¡Nieve! Blanca, fresca y fría nieve... Solo quedaba imaginarlo, crujiente capa helada de hielo bajo mis suelas a cada paso . 

Con la nariz roja como un tomate, casi congestionado, súper abrigado. 

Pero me encuentro aquí, pisando la tierra de una calle quemando hasta los pensamientos.

Cada idea era incinerada en mi cabeza. Cómo papel seda sus cenizas volaban y desaparecían.

 Una sofocante mañana, parecía aplastar cualquier idea . ¿O deliraba?


Mi incipiente calvicie reclamaba pausa ardiente a pesar de usar un gran sombrero.

   Un aire pesado quemaba los pulmones.

La sombra me dejó solo, lo ví sentado ahí en contra el paredon jadeando 

- segui vos solo, luego te ayudo - parecidas decir casi desfalleciendo como un atleta de maratón de rodillas recuperando fuerzas. 

Y a mí solo me quedaba enfrentar el trabajo el día ,o ella me borraría de sus registros de "hoy jueves".


Llegar al final... Todos buscamos llegar al final del día completos, sin haber comprometido algo en el camino.

 Miro el reloj. El segundero perece caminar acaso como mi corazón erratico a perdido el ritmo. Lento está muy lento! 

  

Una tortura o un castigo que es esto ? 


- Mi manos, oh por favor mis manos ya no coordinan con mi cabeza- creo que estoy al borde del delirio.


Ese yunque brillante pesa como las horas, sostenerla era cada vez más difícil.

 Opciones no tengo se hace,o se hace. 

 "No eres una máquina", migrañas en la frente gritaba, un colapso inminente.


Una gota, a los gritos, bajó por ella.un tobogán, casi como burla ¡Fue a caer justo a mis ojos la muy atrevida! Me dejó ciego por fracción de segundos.

 Otra, más gorda empática con la situación, eligió otro camino, aunque no menos doloroso. Bajó surcando mi cara y finalmente se desprendió de mi mejilla. 


  Cayo como un proyectil "¡Abandono la tarea!", gritó. Al menos ella terminó su jornada. 

 Un suelo seco y polvoriento sería su tumba. Como un misil , detonando una pequeña nube de partículas finas. 

Una explosión que dejó una cicatriz como esas que todos llevamos en el alma. 

Una huella circular en la tierra sedienta, se evaporó asfixiada por el suelo.


Como un boxeador que ya no responde, que ya no se defiende, sostenido apenas por unas piernas sin vida que amenazaban con traicionar Mi paciencia está a punto de tirar la toalla, si pugil está siendo masacrado en el ring.

 Que gran alivio, una nube grande y oscura se poso encima haciendo una sombra 

Tenebrosa  por momento

Este festejo solo precedía algo muy triste. 

 De pronto algo frío, escalofriante congelo mi corazón, esa sensación poco querida.

La conocía, si la conocía!

 Algo no muy grato está por suceder, lo sé y ya duele.

El ambiente que ahogaba asfixiaba habia desaparecido


Por la esquina, doblaron un grupo de personas un tumulto grises sin color.

Sus pasos eran secos duros, tras ellas la tierra del suelo explotaba.

La tensión era tanta que las partículas de la calle en el aire quedaban suspendidas.

 A los costados del camino el césped como la tierra moría en silencio; herida con grietas oscuras parecían bocas sedientas devoran el poco pasto verde.



El tumulto ya es más visible 


Eran varias personas, un  hombre a cada lado sosteniendo un diminuto cuerpo.

 Ella, vestida de un negro profundo, caminaba con la mirada perdida en su propio abismo.

  Sus tobillos, delgados como el papel, su cabeza colgaba apenas en ese cuerpo casi sin vida.


El silencio consumió todo, el ruido de los autos la chicharra incluso mi sufrimiento. 


Tras su paso un surco. Tan grande como esas grietas.


 Un llanto silencioso. La tristeza era absoluta, pero muda. 

El corazón del que observa ya sabía lo que sucedía: algo que nos hace humanos había abandonado ese cuerpo, dejando solo un manojo de piel y huesos que se resistía a seguir existiendo


 Mis ojos sentidos y atención en ella, un segundo, uno! 

 

Me desarmo! Sentí frío mucho frío, me miró!

 

Esa mirada esos ojos tras ese pelo negro colgando de su frente me aterrorizó por un instante


 Cada uno sufre su día, debe actuar su propia escena.

 

Para ella de total desolación.

 El grupo de espectros con esos pasos como truenos se alejaba.


  Entonces mi espíritu entendió que no tenía derecho a la derrota.

 Ante el peso de su luto. Mis piernas, antes sin vida, sintieron el latigazo de la realidad.

 Si ella seguía caminando en esa noche eterna, yo tenía la obligación de mantenerme en pie bajo el sol. 


Sí... alguien había dejado este plano. 

Ella lo sufría. Su día era negro como la noche en la que estaba sumida; no era la misma que la mía.


Y yo quejándome del sol. Todavía tengo la gracia de sentirla. 

 #duelo #milegado #relatos #cansancio 

martes, 10 de marzo de 2026

Reflexión

 



¿Querés saber qué pasó?

Vení, te lo cuento.


Rompieron lo viejo para construir algo nuevo.

Pienso mientras observo  esto contigo. 

Quizás para ampliar un espacio,

porque hay algo muy grande e importante por llegar.


Es como la vida misma.  La emocion por nuevo siempre hace que recordemos nuestro interior

 Y hacerlo implica

desprendernos  lo que ya no se usa, 

de lo que molesta.


de  eso  que no deja caminar  y se enreda en los pies como soga  vieja


  Quedarse no es una opción.

Ya estuvimos alli.

  

Demolida lastimada con una herida abierta en su interior,  pero tranquila. La casa sabe que todo pasará 


A veces todo se derrumba ante nuestros ojos.

La mirada se vuelve dura,

quieta,

sin reacción se esfuma, nos abandona.


De pronto nos vemos  ahí,

cubiertos de polvo,

cegados ante lo que nos rodea,

Con la vida desvaneciéndose ,

perdiendo el amor por los demás

y, sobre todo, por nosotros mismos.


Y sí,

todos pasamos por esto alguna vez.


Decime…

 Cuántas veces sentiste que el mundo en cada pisada tuya el sueño se hacia arena  seca ? 


No me lo contestes.

Es una pregunta íntima.


La respuesta llega sola,

en el silencio de la cama,


Ese profundo que es cortado

y los latidos del corazón

parecen  siendo truenos.


Hay momentos en los que la vida queda en ruinas.

Demolida por completo.


Es normal.


Pero hay algo importante que entender:

si hay restos de obra aquí fuera. Es por qué allí algo está pasando.

 

  También en la nuestra me incluyo 

en tu vida,

en tu casa, esa que alberga tu espíritu,

es porque alguien está trabajando.

  

 Que solo vez desperdicios?  No para nada .. 


Nada de eso es desperdicio.

Los restos testigos de  experiencias ganadas 


 Señal de que el trabajo fue muy duro pero se hizo


Siempre estamos en construcción.


Algunos avanzan despacio,

grano de arena a la vez.

Otros levantan paredes,

ladrillo por ladrillo. 

 

 Si lo sé. 


Este camino cansa.

Nos exige.

Nos pone a competir

cuando no deberíamos hacerlo.


La empatía se vuelve escasa,

el peso aumenta.


El  el cansancio se siente en el cuerpo y en el alma como la carretilla 


 Esa que parece que quedó en pausa  a las 5 de la tarde para continuar al día siguiente...


 Algo que no pasó aún.

    

   Le faltan las patas y a muchos de nosotros, también 

 

 Y el cuerpo  muchas veces colapsa 


Pedir ayuda no es malo,  no lo dudes 

No nos hace débiles.

Nos hace humanos.

Más reales.


 


Cuando se pide con honestidad,

los brazos aparecen.

A veces uno y otras veces muchos 


La carga se vuelve más liviana

cuando no se lleva solo.


Y más aún

si se trata del hogar,

 La morada de un espíritu

como el tuyo,

que no se rindió

y por algo llegó hasta acá.


Hay ruido 


Es señal de que el  sigue ahí.


El Eterno   hará e resto  el 

Paciente.

Constante.

  

 Sigue contigo formando, moldeando . Cada  particula del polvo a sido planeado  


Todo se reconstruye, y  encontrará su  lugar  como siempre lo hizo 


Somos como esa carretilla algo oxidada y bastante abollada 

   No está viejo, solo espera ser una vez más, ser empujada 


Puede cargar mucho,

pero no todo.


Necesita equilibrio.

Y a veces,

una mano que empuje, la repare 


Elige bien tu carga,amor, vínculos, presencia.


Porque aun en medio del desastre,

cuando parece que nada crece,

la vida insiste.


Como el pasto verde

que se abre camino

entre polvo,

piedras

y arena

 

 La obra seguirá  en la casa como en, en la mía y en la tuya.


  Que dices,  comenzamos ???