Frente a mi asciende un sendero en sig zag que desaparece en la penumbras
Mis pies y rodillas van escalando, piedra a piedra, ganando altura.
Accidentado y resbaloso, desafiante.
Decido tomarlo, pero antes, como quien se ajusta el cinturón, acomodo la mochila de un lunes casi concluido.
La ansiedad de llegar a casa -el café caliente con galletas- empujan las piernas.
Bajo mis huellas casi a oscuras , algunas piedras crujen y ruedan al precipicio golpeando las rocas.
Cómo decía mamá, uno debe pisada a pisada su camino asegurar con cautela.
Mi ascenso es lento pero seguro
A mis espaldas algo se descubre.
Pasados unos minutos, el paisaje se despliega luminoso ante mis ojos.
Como una manta que se hereda cubre la montaña alta. Adornadas con luces amarillas, algunas blancas
La silueta de algunos edificios apenas visibles, completando la cuesta lejana.
El halo de mi agitado cuerpo me abandona, respiro un poco con las mejillas frías.
Todos por aquí se guardaron, siquiera un ladrido de perro acompaña mi regreso.
Un algodón blanquecino se cruza, se detiene. Encontró allí comodidad, irrumpe el lienzo.
Cómo una mancha de café accidentalmente rompió la armonía.
¿Es una intrusa?
Se quedará a dormir esta noche, descansa sobre un pequeño bosque de eucaliptus,
La luna, incómoda, se corrió al otro extremo. Incómoda se le quedó mirando, cual señora sorprendida que pregunta por su invitación a la escena.
Se siente invadida.
La decoración estaba perfecta: luces sueltas y claras, y de pronto el algodón ha cubierto parte de la ladera.
Las acompañantes, cual centinelas pequeñas como botones cosidos con intención paciente de una tierna abuela en el firmamento, también se quedaron mudas.
Una calma solemne me abraza, cuánta paz invita hasta al alma navegar sus aguas.
Aún así la inmensidad es perfecta completa.
Al final aquí arriba. el vals nocturno apenas comenzó.
Pocas veces, pero hay, instantes, de esos que de imprevisto se observa al eterno inspirado
He aquí el cuadro, atestigua su presencia,
Son segundos que no serán un simple pasado sino un presente eterno.
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