lunes, 23 de marzo de 2026

Raíces.

    El dolor de cintura y espalda  aqueja mi cuerpo  cansado de tanto traqueteo.


 Acomodarse de una y otra forma de nada sirve, solo acentúa más los dolores que  serán hoy  mi compañia. 


 Mi corazón lejos de latir  parece un motor viejo haciendo explosiones en mi pecho.


 Ascender en poco tiempo  tantos metros sobre el nivel del mar, afecta a cualquiera, incluso Ami que naci preparado para ello. 



 Saltando erratico y por momentos,  pareciera decir:  " déjame salir yo  aquí pertenezco.


   Una imagen casi invisible. mi reflejo  en el  vidrio. 


 Cómo  un viejo tango decía ,  estaba con la ñata pegado a la ventana. Un rostro  con años encima, ojeras  por no haber dormido bien anoche.


 El mal estado el asfalto tenía cráteres a lo largo del viaje.


 Se quedaron absortos abrieron grandes mis ojos y luego de haber corrido la cortina en la ventana.

  

Escuché en el alma, en un gran susurro largo dulce y materno: 

 -Aquí estas,-


  El  reflejo en el vídeo   sonrió suavemente y apoye ni cabeza contra la ventana, como cuando uno abraza a su madre después de mucho tiempo. 


 Desde niño  me  acompañaba, es  como siempre lo recuerdo. 


 Para   mí no fue un descubrimiento.No fue sorpresa, no!

 


Sino un reencuentro, un dulce  reencuentro.

 Y también los ví... 

A esos quienes de niño fueron mis confidentes y compañeros de juego.


 Desde  ellos allí arriba y los colores extendiéndose por dónde uno mire.


Es ver la majestuoso que pueden  ser algunos, tanto que  la vista  se quede un momento. Una fracción de segundo.. .


 Las palabras no salen, se atoran ansiosas y a su vez temerosas algo tan inexplicable merece perfección.


 Dónde uno es diminuto dónde la vida te dice :  -eso  está allí desde siempre, quizá con algunos actores que aparecen lentamente-. 


     La belleza también tiene palabra,

- tu  respiras y puedes llegar o hacer al lugar  dónde tú quieras!-


 Carente  de cualquier señal de vida  a simple vista.


Cuando está en medio de ella todos es a la inversa. La  planta de mis pies  tienen memoria.  


Algunas tan  altas que en sobre ellas las nubes descansan como algodones desparramados.


 Se toman una merecida   pausa,  como yo ellas también son viajeras. 


 Y las hay otras,  bajitas que a uno caminar lo invitan, hiervas   y hiervas con flores amarillas extendidas como alfombras. 

  

Y los ví...


  Esquivarlos es  imposible!, por todos d todos lados por dónde mires  ellos están  atentos!!


  Y dispersados por todo lados como personas de tiempos antiguos. 

  

 Con barbas blancas antiguos testigos del tiempo.

 

 Otros para la ocación vestidos  con flores rojas y amarillas en sus cabezas.


De tamaños y formas distintas. 


 Parecen cuidar con mucho celo cada piedra  hierva  o vida existente. 


 Entre riscos y  salientes , entre rocas,  o entre espinos. Su figura impone respeto 


 Y aún más allá donde la vista alcanza como fantasmas entre aquellas nubes blancas.  


- Somos los habitantes hechos  cactus y siempre estaremos  observando-

Por un momento me sentí intimidado 


-Cuidando lo que  fuimos, nuestra  historia como la tuya, tu sangre   tus raíces -


 Tan  grandes que  parecen presumir su altura 


 Todo parece una fiesta, los  picaflores  revolotean  yendo, de una sobre otra flor que allí decora.

 

Saben quién soy...

 

 Reconocen cuando uno a ellos les habla en un  quechua dulce y delicado, ya no es chela es un canto,  casi un ritual guardado por siglos  

  

 Tantos años  no se olvida, al contrario se lo atesora con más fuerza, de niño solía jugar entre ellas.

 

Esperar al sol y abrazarla, escoltar hasta casa con mamá cada mañana. 

Aún conservo esa mirada - hijito llegaste - 


Su voz dulce me recibía entre jazmines y margaritas. Mientras regaba jardín   con delicadeza.



  Algunos levantaron el  brazo, y quedaron así.en una espera eterna quizá preparados para quien a ellos voltearan su mirada.  

  

Afine mis ojos  como un telescopio, mientras  emoción brotan de ellas.


 Incrédulo me pareció ver un  pequeño crecer bajo la sombra de uno enorme. Acaso es  un niño con su padre de la mano?? 


   No pude sostener la mirada a esta edad ya es difícil, aceptarlo no es  fácil.

 

 Descargue mi momentáneo sentimiento de   rabia en el puño que sostenía el lápiz. Pobre, lo rompí. 


Abrí la mano y ella herida parecía decirme  -Deja de escribir y vive esto que se despliega ante ti-  declaró con firmeza-.


 -Dile a un niño que no cruce una linea- conteste casi con un dejo de insolencia.


  Hice casi omiso y  seguí.


  Levanté la mirada otra vez.


 Casi hasta donde la vista alcanza. 


El lienzo es mucho,  pero el ingenio de ellos no fue menos. 


  Los artistas pintaron su entorno de rojos que   bajan como agua  un tinte  que coloreo  hasta las piedras.


  Un bordo tirando a rojo vivo  casi en la cumbre esos que se ven de muy lejos. Yo  lo usaba como guía para no perderme de niño. 


  En ciertas partes han derramado pintura naranja,  como quien se tropezó con alguna enorme  roca.

  

 También hay  pinceladas de violeta sueltas  como finales de la obra.


     Otro cráter hizo que baje la mirada, está vez. Mi lápiz saltó como buscando que viva en momentos sin distracciones. 


     Crack ....

  Doblar la rodilla no fue buena idea pero era necesario para que  tú mi querido lector me acompañes.


- Ahhh estás ahí, somos equipo y sin ti no puedo hacer nada-  dijo el lápiz y retomamos las líneas. 


 El asfalto como serpiente  por delante  desaparece a la vera del río  


Vacío de casas  por momentos, pero con maizales las plantas de la papa con sus flores violetas y blancas.


En sus orillas los sauces las acompañan  apenas se mecen suavemente. 


 Aún  aquí dentro respiro, cierro los ojos  y siento  esos aromas a verdes  y flores,  a frutas y tierra. Mientras mi paladar saboreaba con recuerdos esos sabores que ofrece estos lugares 

 



    El rio cristalino  no es menos en impactar en mis sentidos,  por momentos un  espejo donde el sol  golpeo  los vidrios.

 

 Volví a la realidad. Soy un pasajero.nada más..

  

  Estoy cansado me recosté un poco. 


Me quedé dormido, ya no sé si fue un sueño o una realidad alterna pero al abrir los ojos lo anterior solo eran palabras en una hoja. 

 

 La geografía no siempre es la misma, sufre un cambio constante. 

 

Y esa vez me encontraba  en otra parte.


  Una larga planicie  y las montañas muy lejanas dejan  ver un momento lo que, cruza como yo  estos  parajes lejanos


  De pronto todo se volvió negro... 

 Los colores antes vivos fueron  consumidos en su paso.


 Lejanas pero no por ello ausente,  las nubes destilaban mucho enojo, contra que o quien es un misterio. 

 

Por momentos pienso que son conmigo, quizá intentan retenerme, con temor a que no vuelva a verlos 

  

Los truenos  advirtien y  los rayos golpean con furia este suelo, por un momento causan  en mi algo de miedo. 


    Está calma en el exterior... 

 Todo  cambia repentinamente ,  la ruta pasa en medio  fue inevitable, una vez más como en la vida  toda  había que enfrentarla.

 

    Una cortina  caia desde esas  esponjas  oscuras e infladas nubes.


 Todo se transformo cuestión de minutos.


 Hasta que escuché el ensordecedor ruido en el techo.

  

Una a una como quien arrojara una piedra desde lejos. 

 

El ruido era ensordecedor 


Pequeñas esferas de hielo estrellándose como meteoros  sobre el vidrio ... 


 Parecían buscar  entrar y sentarse a viajar conmigo  un ratito.


 Quizá decirme : -somos viajeras como tú,  nacimos lejos pero no elegimos donde caer-

 En cierta forma, tenía razón. 


La golpeaban una tras otra, y mientras 

  Mi humanidad se preguntaba, por  cuánto tiempo? 



Una furiosa tormenta , fue tan grande que sorprendió a todos.

 Lo

  Cualquier pequeño techo o arbolito aún esté despojada de sus hojas era un refugio para cualquier alma.


   Me volvieron a buscar en el pensamiento.


  Ellos inmutables, como totems decían: " podría ser peor no?" 


   Firmes y estoicos como valientes soldados  soportaron. 

 

  La temperatura bajó de forma brusca, los bellos de  mis brazos  electrizados así lo decían..


  Afuera  esas piedras   de hielo como arena detuvieron a todos  por un  momento que parecía eterno.  


Apenas visible muy lejano el cielo pulcro  sin mancha, parecía el cuarto de mamá con las luces encendidas a mitad de la noche. 


 Por estos lados estás  nubes suelen enojarse así, pero no por mucho tiempo.


 una o dos horas y el sol vuelve reclamando lo suyo.

  Y así fue...


Mientras las ruedas giran,  pisan un manto blanco  crujiente  y luego asfalto será  seco con el polvo cruzando  de lado a lado. 



   Suele ser así pasajero y furioso pocas veces.


Luego recobra vida nuevamente  y la magia se repite. 


  Tras abrigarme  me dió sueño. 

Seguramente despertaré con la luna ahí colgada  en un manto fantastico de estrellas titilando  . Pero eso ... Eso será otro cuento.


 Atte Luis8a

 #milegado

 


   


miércoles, 11 de marzo de 2026

El duelo

 

¡Nieve! Blanca, fresca y fría nieve... Solo quedaba imaginarlo, crujiente capa helada de hielo bajo mis suelas a cada paso . 

Con la nariz roja como un tomate, casi congestionado, súper abrigado. 

Pero me encuentro aquí, pisando la tierra de una calle quemando hasta los pensamientos.

Cada idea era incinerada en mi cabeza. Cómo papel seda sus cenizas volaban y desaparecían.

 Una sofocante mañana, parecía aplastar cualquier idea . ¿O deliraba?


Mi incipiente calvicie reclamaba pausa ardiente a pesar de usar un gran sombrero.

   Un aire pesado quemaba los pulmones.

La sombra me dejó solo, lo ví sentado ahí en contra el paredon jadeando 

- segui vos solo, luego te ayudo - parecidas decir casi desfalleciendo como un atleta de maratón de rodillas recuperando fuerzas. 

Y a mí solo me quedaba enfrentar el trabajo el día ,o ella me borraría de sus registros de "hoy jueves".


Llegar al final... Todos buscamos llegar al final del día completos, sin haber comprometido algo en el camino.

 Miro el reloj. El segundero perece caminar acaso como mi corazón erratico a perdido el ritmo. Lento está muy lento! 

  

Una tortura o un castigo que es esto ? 


- Mi manos, oh por favor mis manos ya no coordinan con mi cabeza- creo que estoy al borde del delirio.


Ese yunque brillante pesa como las horas, sostenerla era cada vez más difícil.

 Opciones no tengo se hace,o se hace. 

 "No eres una máquina", migrañas en la frente gritaba, un colapso inminente.


Una gota, a los gritos, bajó por ella.un tobogán, casi como burla ¡Fue a caer justo a mis ojos la muy atrevida! Me dejó ciego por fracción de segundos.

 Otra, más gorda empática con la situación, eligió otro camino, aunque no menos doloroso. Bajó surcando mi cara y finalmente se desprendió de mi mejilla. 


  Cayo como un proyectil "¡Abandono la tarea!", gritó. Al menos ella terminó su jornada. 

 Un suelo seco y polvoriento sería su tumba. Como un misil , detonando una pequeña nube de partículas finas. 

Una explosión que dejó una cicatriz como esas que todos llevamos en el alma. 

Una huella circular en la tierra sedienta, se evaporó asfixiada por el suelo.


Como un boxeador que ya no responde, que ya no se defiende, sostenido apenas por unas piernas sin vida que amenazaban con traicionar Mi paciencia está a punto de tirar la toalla, si pugil está siendo masacrado en el ring.

 Que gran alivio, una nube grande y oscura se poso encima haciendo una sombra 

Tenebrosa  por momento

Este festejo solo precedía algo muy triste. 

 De pronto algo frío, escalofriante congelo mi corazón, esa sensación poco querida.

La conocía, si la conocía!

 Algo no muy grato está por suceder, lo sé y ya duele.

El ambiente que ahogaba asfixiaba habia desaparecido


Por la esquina, doblaron un grupo de personas un tumulto grises sin color.

Sus pasos eran secos duros, tras ellas la tierra del suelo explotaba.

La tensión era tanta que las partículas de la calle en el aire quedaban suspendidas.

 A los costados del camino el césped como la tierra moría en silencio; herida con grietas oscuras parecían bocas sedientas devoran el poco pasto verde.



El tumulto ya es más visible 


Eran varias personas, un  hombre a cada lado sosteniendo un diminuto cuerpo.

 Ella, vestida de un negro profundo, caminaba con la mirada perdida en su propio abismo.

  Sus tobillos, delgados como el papel, su cabeza colgaba apenas en ese cuerpo casi sin vida.


El silencio consumió todo, el ruido de los autos la chicharra incluso mi sufrimiento. 


Tras su paso un surco. Tan grande como esas grietas.


 Un llanto silencioso. La tristeza era absoluta, pero muda. 

El corazón del que observa ya sabía lo que sucedía: algo que nos hace humanos había abandonado ese cuerpo, dejando solo un manojo de piel y huesos que se resistía a seguir existiendo


 Mis ojos sentidos y atención en ella, un segundo, uno! 

 

Me desarmo! Sentí frío mucho frío, me miró!

 

Esa mirada esos ojos tras ese pelo negro colgando de su frente me aterrorizó por un instante


 Cada uno sufre su día, debe actuar su propia escena.

 

Para ella de total desolación.

 El grupo de espectros con esos pasos como truenos se alejaba.


  Entonces mi espíritu entendió que no tenía derecho a la derrota.

 Ante el peso de su luto. Mis piernas, antes sin vida, sintieron el latigazo de la realidad.

 Si ella seguía caminando en esa noche eterna, yo tenía la obligación de mantenerme en pie bajo el sol. 


Sí... alguien había dejado este plano. 

Ella lo sufría. Su día era negro como la noche en la que estaba sumida; no era la misma que la mía.


Y yo quejándome del sol. Todavía tengo la gracia de sentirla. 

 #duelo #milegado #relatos #cansancio 

martes, 10 de marzo de 2026

Reflexión

 



¿Querés saber qué pasó?

Vení, te lo cuento.


Rompieron lo viejo para construir algo nuevo.

Pienso mientras observo  esto contigo. 

Quizás para ampliar un espacio,

porque hay algo muy grande e importante por llegar.


Es como la vida misma.  La emocion por nuevo siempre hace que recordemos nuestro interior

 Y hacerlo implica

desprendernos  lo que ya no se usa, 

de lo que molesta.


de  eso  que no deja caminar  y se enreda en los pies como soga  vieja


  Quedarse no es una opción.

Ya estuvimos alli.

  

Demolida lastimada con una herida abierta en su interior,  pero tranquila. La casa sabe que todo pasará 


A veces todo se derrumba ante nuestros ojos.

La mirada se vuelve dura,

quieta,

sin reacción se esfuma, nos abandona.


De pronto nos vemos  ahí,

cubiertos de polvo,

cegados ante lo que nos rodea,

Con la vida desvaneciéndose ,

perdiendo el amor por los demás

y, sobre todo, por nosotros mismos.


Y sí,

todos pasamos por esto alguna vez.


Decime…

 Cuántas veces sentiste que el mundo en cada pisada tuya el sueño se hacia arena  seca ? 


No me lo contestes.

Es una pregunta íntima.


La respuesta llega sola,

en el silencio de la cama,


Ese profundo que es cortado

y los latidos del corazón

parecen  siendo truenos.


Hay momentos en los que la vida queda en ruinas.

Demolida por completo.


Es normal.


Pero hay algo importante que entender:

si hay restos de obra aquí fuera. Es por qué allí algo está pasando.

 

  También en la nuestra me incluyo 

en tu vida,

en tu casa, esa que alberga tu espíritu,

es porque alguien está trabajando.

  

 Que solo vez desperdicios?  No para nada .. 


Nada de eso es desperdicio.

Los restos testigos de  experiencias ganadas 


 Señal de que el trabajo fue muy duro pero se hizo


Siempre estamos en construcción.


Algunos avanzan despacio,

grano de arena a la vez.

Otros levantan paredes,

ladrillo por ladrillo. 

 

 Si lo sé. 


Este camino cansa.

Nos exige.

Nos pone a competir

cuando no deberíamos hacerlo.


La empatía se vuelve escasa,

el peso aumenta.


El  el cansancio se siente en el cuerpo y en el alma como la carretilla 


 Esa que parece que quedó en pausa  a las 5 de la tarde para continuar al día siguiente...


 Algo que no pasó aún.

    

   Le faltan las patas y a muchos de nosotros, también 

 

 Y el cuerpo  muchas veces colapsa 


Pedir ayuda no es malo,  no lo dudes 

No nos hace débiles.

Nos hace humanos.

Más reales.


 


Cuando se pide con honestidad,

los brazos aparecen.

A veces uno y otras veces muchos 


La carga se vuelve más liviana

cuando no se lleva solo.


Y más aún

si se trata del hogar,

 La morada de un espíritu

como el tuyo,

que no se rindió

y por algo llegó hasta acá.


Hay ruido 


Es señal de que el  sigue ahí.


El Eterno   hará e resto  el 

Paciente.

Constante.

  

 Sigue contigo formando, moldeando . Cada  particula del polvo a sido planeado  


Todo se reconstruye, y  encontrará su  lugar  como siempre lo hizo 


Somos como esa carretilla algo oxidada y bastante abollada 

   No está viejo, solo espera ser una vez más, ser empujada 


Puede cargar mucho,

pero no todo.


Necesita equilibrio.

Y a veces,

una mano que empuje, la repare 


Elige bien tu carga,amor, vínculos, presencia.


Porque aun en medio del desastre,

cuando parece que nada crece,

la vida insiste.


Como el pasto verde

que se abre camino

entre polvo,

piedras

y arena

 

 La obra seguirá  en la casa como en, en la mía y en la tuya.


  Que dices,  comenzamos ??? 




Vecinos

 ..decile al Muchacho que no estoy!

A cada rato vienen a molestar, justo cuando estoy disfrutando los mates!!!

Marta, desde la cocina, escucha a medias:

—Que el domingo estoy qué???

—Que no estoy, decile, que no estoy al de afuera! Sorda!

Marta escucha, lavaba los trastes.

La bacha llena de espuma, algunos platos aún en ella.

Aún tiene las manos mojadas , se sacude y toma el trapo mientras camina rumbo a Carlos.

—Mirá, Carlos, esos que vienen son chicos, que no saben y preguntan a vos que decís que sabés todo!!! O les hacés caso o les digo que no querés saber nada con ellos!!!

Carlos, con el ceño fruncido y entre dientes, dice:

—Vieja sorda , no puedo tomar ma te en paz.

Y sonríe.

Pero de alguna forma Marta tenía razón.

 Él, en el bar de la esquina, cada tanto alardeaba que sabía todo, y algunos amigos lo habían tomado de referencia. 

Carlos un enfermo de river, retenía en su memoria  formaciones estadísticas del millo  y sorprendentemente también de los equipos rivales.

Algunos vecinos salían molestarlo , cada vez que  la pelota  rodaba. Pero cuando jugaba river, a s puerta llegaban. Todos ... 

Marta volvió a la cocina, un poco seria, sonaban los platos y cubiertos chocándose entre ellos.

Carlos, en cambio, veía la tele para saber cómo formaba esa noche el cuadro de sus amores.

Jugaba River.

Y cuando él estaba, la intimidad debía ser como el silencio de una iglesia.

Sentado en ojotas, sostenía su mate, uno que le regaló un amigo de Corrientes.

El termo y el azúcar en una mesita ratona..

—Marta, ¿están las tostadas? —preguntó.

El aroma había tomado el lugar.

—Te las llevo, Carlos.

—Gracias, Marta, perdón, pero estoy algo cansado y a veces y no me gusta ser molestado con River  está en la tele.

—Pero si no podés, poné un cartel de “no estoy”.

Carlos pensaba que eso sería como... faltarle a ellos, y nunca quiso eso.

De todas formas, siempre estaba disponible, menos los días de su Millo querido.

—¿Quién está esta vez? —preguntó a Marta.

—No sé, es uno flaquito, de poco pelo.

—No será Julito, ¿Aver?

Asomó la mirada por la ventana.

—¡Julitoooo! Pero amigo, avisá que sos vos. Dale, que en un rato juegan.

—Marta! Poné más agua, es Julito!!



Julito, también de River, ambos habían tomado como cábala sentarse en ese sofá, tomar mate mientras en la tele el relator decía:

—Ahí viene la bandaaaaaaaa 😊

Bailando entre flores

  Bajar una ladera de una montaña no es fácil.

Mucho para alguien que no es de aquí.

 Su terreno es inestable en partes, donde cada mañana las nubes reposan un par de horas.

 Dejando el empedrado resbaladizo  por el rocío es  un desafío para cualquier tobillo que se atreva a enfrentarlas.
  
 Con el correr de la mañana y con el sol de lado como una linterna, deja ver el vecindario mientras se enciende en ella la vida 
 
- Buen día, buen día- se oye a la distancia entre los ruidos de motores  que sufren la geografía 
 
Varios perros ladran nerviosos, seguramente en el cartero, saber que tienen contra él esos perros es un gran misterio.

La espesa niebla se disipa, y la montaña destila gota a gota lo que dejaron las blancas viajeras.
 Así mismo, el caserío también va despidiendo a sus habitantes 



 Llaves que giran y ruidos metálicos de puertas y portones de chapa que se cierran, todos salen  a enfrentar la rutina.
 
 Niños al colegio, hombres y mujeres al trabajo.Y otros al mercado a reponer la alacena. 

Aunque nací entre montañas con el corazón y pulmones para estos terrenos. Ya no soy el mismo.

De niño corría y saltaba como un pequeño cabrito. Mis rodillas no son las mismas y se cansan cada dos pasos 

 Mi pausa es en una gran roca, rodeada de flores amarillas.

 Yo con mi alma sentados en ella mientras los pulmones buscaban algo de oxígeno.
 
 Aquí las calles suelen estar conectadas por senderos y escaleras en partes. 
 
 Alguien, casi saltando como un canguro , bajaba con prisa a mis espaldas, tras sus  pasos algunas  piedras rodaban 
—Llegó tarde , llegó tarde- entre dientes repetía agitada .

 -Buen día joven-... Paso de largo 
 Unos metros más adelante algo la freno
 su carrera, una duda.
 
 A la sombra  de su gran sombrero rosa toco sus bolsillo, saco la llave mientras algunas monedas caían, puso en el otro bolsillo de su chamarra.
  
 Luego procedió a quitarse la cartera del hombro . Levanto un poco la rodilla para apoyar su cartera, la abrió mostrando al sol.
 Asustada, revolvía lo que habia dentro. 
 Su mano  revolvía todo  sonaban plásticos y frascos quizá perfumes.
 Las cartera de una mujer  guarda grandes misterios. 
  
 Levanto su mano tapándose un ojo y el otro cerrado, frustrada y enojada. 

   -hay no!- exclamó nerviosa.
 Habia bajado con el tiempo justo y ahora debía decidir seguir o volver.

-Mi teléfono mi teléfono, hay no me olvidé que hago- exclamó! como si de eso su vida dependiera. 
  
  Giro sobre sus pasos una vez: 
- mejor me voy así nomás- avanzo un metro  y se detuvo congelada.

-pero si me llaman- volvió sobre ese paso y giro con dirección contraria . Debería subir otra vez los escalones que había bajado corriendo. 

 Volvió a girar otra vez como resignada. 
 - pero llegó tarde me iré asi nomás- 
Bailaba sobre sus pasos ansiosa 

 Otra vuelta más está vez con dirección a su casa:

- iré a buscarlo, sin teléfono uno no es nadie nove joven?-Me dijo como si la respuesta final fuese mia.

- señora va hacer un pozo de tanto girar- decía dentro mío- era una escena graciosa. Aunque reír no podría, ya que más de una vez también había pasado por ello 

  - señora vaya a buscarlo antes que se arrepienta- mi voz apenas audible agitada le dije   mostrando una leve sonrisa.
 
 Un minutos mas tarde y tras haber subido varios metros, la vi bajar corriendo.
  
 Y yo agitado sentado allí recobraba el aliento, solo escribir esto. 
Agua .. agua .. agua jajaja 
 Jejje saludos att Luis8a 
#milegado blog 

 

 
A

domingo, 8 de marzo de 2026

Crónica tarde domingo sin pan

 

Crónica de una tarde de domingo sin Pan

Mientras algunas gotas rezagadas golpean el vidrio en la ventana de la cocina y la pava ha silbado... ¿Un café, unos mates?

El paladar caprichoso, casi terco, me empujó a la calle. Los charcos reflejaban los claros entre las nubes mientras mis pies pasaban una baldosa floja y esta, a traición, mojó mi pierna. Unas galletas o pan; las tiendas lejanas obligan a caminar bajo la lluvia.

Primera tienda. —Hola, disculpe, ¿tiene pan? —pregunté con total esperanza de que diga un "sí" firme. —Nooo, ya no hay... —Casi como un lamento —contestó un niño de diez años desde dentro.

En su inocencia empática, su voz sin fuerza parecía sufrir mi decepción. Ahora comenzaba la búsqueda del pan en una tarde de domingo... Tras caminar por calles mojadas, los pies con barro y adivinando baldosas bondadosas, llegué.

Segunda tienda. El relato de un partido de fútbol llenaba la tienda; un par de amigos y el dueño del negocio entre ellos. —¡Pateá, pateá, tronco! Eufóricos, no me escucharon golpear el vidrio. —¡Señoraaa!

Salió ella, una señora. —¿Sí, joven? Por un momento sonreí por tal halago, ya que de joven no tengo nada. —Disculpe, ¿tiene pan? —pregunté ya más terrenal. Estaba preparado para un "no" como respuesta, aunque un resto de esperanza aún queda.

Bajó la mirada, como desligándose de cualquier culpa o para no ver mi sufrimiento. —No, no hay, ¡no quedó nada!


¿Y ahora? Antojos tercos... ¿Tengo que mojarme así los pies? No hay más pan. Tarde de domingo...