martes, 10 de marzo de 2026

Vecinos

 ..decile al Muchacho que no estoy!

A cada rato vienen a molestar, justo cuando estoy disfrutando los mates!!!

Marta, desde la cocina, escucha a medias:

—Que el domingo estoy qué???

—Que no estoy, decile, que no estoy al de afuera! Sorda!

Marta escucha, lavaba los trastes.

La bacha llena de espuma, algunos platos aún en ella.

Aún tiene las manos mojadas , se sacude y toma el trapo mientras camina rumbo a Carlos.

—Mirá, Carlos, esos que vienen son chicos, que no saben y preguntan a vos que decís que sabés todo!!! O les hacés caso o les digo que no querés saber nada con ellos!!!

Carlos, con el ceño fruncido y entre dientes, dice:

—Vieja sorda , no puedo tomar ma te en paz.

Y sonríe.

Pero de alguna forma Marta tenía razón.

 Él, en el bar de la esquina, cada tanto alardeaba que sabía todo, y algunos amigos lo habían tomado de referencia. 

Carlos un enfermo de river, retenía en su memoria  formaciones estadísticas del millo  y sorprendentemente también de los equipos rivales.

Algunos vecinos salían molestarlo , cada vez que  la pelota  rodaba. Pero cuando jugaba river, a s puerta llegaban. Todos ... 

Marta volvió a la cocina, un poco seria, sonaban los platos y cubiertos chocándose entre ellos.

Carlos, en cambio, veía la tele para saber cómo formaba esa noche el cuadro de sus amores.

Jugaba River.

Y cuando él estaba, la intimidad debía ser como el silencio de una iglesia.

Sentado en ojotas, sostenía su mate, uno que le regaló un amigo de Corrientes.

El termo y el azúcar en una mesita ratona..

—Marta, ¿están las tostadas? —preguntó.

El aroma había tomado el lugar.

—Te las llevo, Carlos.

—Gracias, Marta, perdón, pero estoy algo cansado y a veces y no me gusta ser molestado con River  está en la tele.

—Pero si no podés, poné un cartel de “no estoy”.

Carlos pensaba que eso sería como... faltarle a ellos, y nunca quiso eso.

De todas formas, siempre estaba disponible, menos los días de su Millo querido.

—¿Quién está esta vez? —preguntó a Marta.

—No sé, es uno flaquito, de poco pelo.

—No será Julito, ¿Aver?

Asomó la mirada por la ventana.

—¡Julitoooo! Pero amigo, avisá que sos vos. Dale, que en un rato juegan.

—Marta! Poné más agua, es Julito!!



Julito, también de River, ambos habían tomado como cábala sentarse en ese sofá, tomar mate mientras en la tele el relator decía:

—Ahí viene la bandaaaaaaaa 😊

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