miércoles, 11 de marzo de 2026

El duelo

 

¡Nieve! Blanca, fresca y fría nieve... Solo quedaba imaginarlo, crujiente capa helada de hielo bajo mis suelas a cada paso . 

Con la nariz roja como un tomate, casi congestionado, súper abrigado. 

Pero me encuentro aquí, pisando la tierra de una calle quemando hasta los pensamientos.

Cada idea era incinerada en mi cabeza. Cómo papel seda sus cenizas volaban y desaparecían.

 Una sofocante mañana, parecía aplastar cualquier idea . ¿O deliraba?


Mi incipiente calvicie reclamaba pausa ardiente a pesar de usar un gran sombrero.

   Un aire pesado quemaba los pulmones.

La sombra me dejó solo, lo ví sentado ahí en contra el paredon jadeando 

- segui vos solo, luego te ayudo - parecidas decir casi desfalleciendo como un atleta de maratón de rodillas recuperando fuerzas. 

Y a mí solo me quedaba enfrentar el trabajo el día ,o ella me borraría de sus registros de "hoy jueves".


Llegar al final... Todos buscamos llegar al final del día completos, sin haber comprometido algo en el camino.

 Miro el reloj. El segundero perece caminar acaso como mi corazón erratico a perdido el ritmo. Lento está muy lento! 

  

Una tortura o un castigo que es esto ? 


- Mi manos, oh por favor mis manos ya no coordinan con mi cabeza- creo que estoy al borde del delirio.


Ese yunque brillante pesa como las horas, sostenerla era cada vez más difícil.

 Opciones no tengo se hace,o se hace. 

 "No eres una máquina", migrañas en la frente gritaba, un colapso inminente.


Una gota, a los gritos, bajó por ella.un tobogán, casi como burla ¡Fue a caer justo a mis ojos la muy atrevida! Me dejó ciego por fracción de segundos.

 Otra, más gorda empática con la situación, eligió otro camino, aunque no menos doloroso. Bajó surcando mi cara y finalmente se desprendió de mi mejilla. 


  Cayo como un proyectil "¡Abandono la tarea!", gritó. Al menos ella terminó su jornada. 

 Un suelo seco y polvoriento sería su tumba. Como un misil , detonando una pequeña nube de partículas finas. 

Una explosión que dejó una cicatriz como esas que todos llevamos en el alma. 

Una huella circular en la tierra sedienta, se evaporó asfixiada por el suelo.


Como un boxeador que ya no responde, que ya no se defiende, sostenido apenas por unas piernas sin vida que amenazaban con traicionar Mi paciencia está a punto de tirar la toalla, si pugil está siendo masacrado en el ring.

 Que gran alivio, una nube grande y oscura se poso encima haciendo una sombra 

Tenebrosa  por momento

Este festejo solo precedía algo muy triste. 

 De pronto algo frío, escalofriante congelo mi corazón, esa sensación poco querida.

La conocía, si la conocía!

 Algo no muy grato está por suceder, lo sé y ya duele.

El ambiente que ahogaba asfixiaba habia desaparecido


Por la esquina, doblaron un grupo de personas un tumulto grises sin color.

Sus pasos eran secos duros, tras ellas la tierra del suelo explotaba.

La tensión era tanta que las partículas de la calle en el aire quedaban suspendidas.

 A los costados del camino el césped como la tierra moría en silencio; herida con grietas oscuras parecían bocas sedientas devoran el poco pasto verde.



El tumulto ya es más visible 


Eran varias personas, un  hombre a cada lado sosteniendo un diminuto cuerpo.

 Ella, vestida de un negro profundo, caminaba con la mirada perdida en su propio abismo.

  Sus tobillos, delgados como el papel, su cabeza colgaba apenas en ese cuerpo casi sin vida.


El silencio consumió todo, el ruido de los autos la chicharra incluso mi sufrimiento. 


Tras su paso un surco. Tan grande como esas grietas.


 Un llanto silencioso. La tristeza era absoluta, pero muda. 

El corazón del que observa ya sabía lo que sucedía: algo que nos hace humanos había abandonado ese cuerpo, dejando solo un manojo de piel y huesos que se resistía a seguir existiendo


 Mis ojos sentidos y atención en ella, un segundo, uno! 

 

Me desarmo! Sentí frío mucho frío, me miró!

 

Esa mirada esos ojos tras ese pelo negro colgando de su frente me aterrorizó por un instante


 Cada uno sufre su día, debe actuar su propia escena.

 

Para ella de total desolación.

 El grupo de espectros con esos pasos como truenos se alejaba.


  Entonces mi espíritu entendió que no tenía derecho a la derrota.

 Ante el peso de su luto. Mis piernas, antes sin vida, sintieron el latigazo de la realidad.

 Si ella seguía caminando en esa noche eterna, yo tenía la obligación de mantenerme en pie bajo el sol. 


Sí... alguien había dejado este plano. 

Ella lo sufría. Su día era negro como la noche en la que estaba sumida; no era la misma que la mía.


Y yo quejándome del sol. Todavía tengo la gracia de sentirla. 

 #duelo #milegado #relatos #cansancio 

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