miércoles, 28 de mayo de 2025

Tu ausencia

 


Sabes?,  mi madre y yo solíamos comer mandarinas al sol.

Ella en silencio, sentada junto a mi; me miraba... pocas palabras, parecía que el aire le contaba todo lo que yo pensaba o cómo estaba.

Su, frase corta, efectiva y certera, cortando el tiempo, y a mi el ego ... 

Que tonto que sos, 

Decían tantas cosas🥺 Lo vale, estar así en la vida ?

Te pierdes tanto por estar así 

Qué ganas con esto?, tiempo?

Vive tu vida, vívela! 

martes, 27 de mayo de 2025

Mandarinas al sol



 Entre trenzas y aguayos vi mi vida nacer,
Solía creer que en la inocencia mía, que todo, era eterno
Que los años  viejos que contaban era para mí se arrastraban 
Hoy con algunas canas y arrugas  a cuestas,  miro el sendero 
Que aún no es fácil, pero tús palabras me ayuden a cruzarlos 

  Caminamos mucho… quizá sin tesoros que hallar,
pero el tiempo, con cada paso a tu lado, dejo ese legado valores piezas con lo que fui yo  construyendo 

Mis raíces, mi pertenencia, mi identidad...
Soy lo que soy por ti.

Mi camino no es fácil hoy,
pero con el amor que dejaste
espero cumplir lo que sueño.

Hubiese querido comer contigo algunas mandarinas,



preguntarte cómo estás,
y contarte, esta vez,
las espinas que llevo en el alma.

Las que más que aquejan, lastiman.
Las que no solo duelen, oprimen.
Y cada vez… duelen más.

Mi madre solía saber cómo estaba.
Cómo me encontraba,



qué sentimientos me embargaban...
Lo sabía entre los aromas del cítrico,
como si el aire mismo se lo contara.

Y entonces lanzaba esa frase tan poderosa:
¡Qué tonto que sos!

Me mirabas...
Y en esa mirada me decías tantas cosas.
Cosas que ya sabía,
pero que mi razón terca —y a veces hasta idiota—
se negaba a entender.

Hoy,
esa frase,
esa mirada...
la necesito más que nunca.

Se también que los tuyos abrazar querías 

Verlos y amarlos   hoy se que con ellos ya disfrutas 

Entiendo que la vida así  tarde o más temprano nos reclama

Cuánto quisiera el cielo tenga sus horas de visita, pedir dirección consejo o solo, esa mirada 

lunes, 19 de mayo de 2025

El aroma de tu compañía


Después de bajar del último tren con dirección a casa, mientras las gotas frías golpeaban nuestras cabezas

Contigo  mis brazos y yo bailando. Cuál bailarín clásico, estaba esquivando baldosas flojas. 

Caminamos un par de metros, como si esquivar las gotas gordas evitar  pudiésemos.

Pero no sirvió de nada hacer esos saltos al son del viento, terminamos con el cabello mojado ambos.

Había que llegar a casa sanos y salvos, pero sería difícil no empaparse 

De pronto, parecía que Dios movía los muebles allí arriba. Lo estaba haciendo ya desde temprano ese día.

Estruendos varios y algunos  rayos que se desprendían de ese cielo negro hacían más pesada nuestra desventura.

Algo más que agregar? Le hable a ese cielo enojado 

El camino al calor del hogar se nos hacía lejana y tardía y el escenario complicaba más aún los pensamientos 

Había que esperar que la lluvia se vaya a descansar un poco,  nada es eterno no aún ella. 

Una luz encendida! Corrimos y entramos agradecidos a Dios ese café aún estaba abierto.

Un pequeño lugar con un toldo pequeño pero muy acogedor 

—¿Comemos algo? —pregunté a ella.

—Sí, papá —contestó en voz bajita, resoplando por el frío.

—Vamos a aquella mesa cerca de la cocina.

Esquivamos unas mesas mientras las manos salieron de esos bolsillos humedecidos.

El rechinar de esas sillas de madera de roble denotaba el cansancio en nuestros cuerpos.

Un ventanal gigante daba justo contra la calle.

La cortina de lluvia y algunas hojas de otoño resignadas  cruzando veloz por esa vereda nos hizo mirarnos a los ojos! 

En silencio nos dijimos, creo: y ahora cómo volvemos a casa.

—Señor, su orden por favor —interrumpió el mesero.

Dame algo que le gane a esta fresca noche, dame algo que caliente a dos almas peregrinas.

Sonrió, ya le traigo un café y tostadas, ¿le parece?

—¿Para la damita? —exclamó con una sonrisa tierna.

—Un café con leche y galletitas —respondí.

 Mientras la cucharilla golpeaba los extremos de la taza descazaban mis pies, El sonido de la máquina de café se mezclaba con la lluvia golpeando el asfalto frío, encontramos paz  aún sea por un momento juntos 

Ya habrá tiempo para trazar la travesía de regreso.

El humo de mi café se eleva al techo, así como mi esperanza concreta de cómo irnos a casa.

Mientras el aroma de las tostadas abría el apetito, te veía a vos más calmada.

Mientras esas galletitas crujían, partidas por esas pequeñas manos, y las migajas caían sobre la mesa, me miraste y, sonriente, dijiste:

—Está rico, papá.

Un momento nuestro, algo íntimo que compartimos sin importar lo anterior, todo aún con esa tormenta rugiendo.

—Despacio, hija, está muy caliente, mi amor.

La preocupación no era solo nuestra, ya que habían otros comensales allí en ese lugar con caras un tanto preocupadas. Ya sea en la misma situación o tal vez dejaron la ropa afuera.

--- sonreí por un instante  de pensar en ello 

Cómo no, si afuera todo era un caos: árboles doblegados pero estoicos, doblegados pero no vencidos 

Pero algunas ramas, rotas, ya la batalla habían perdido,  yacían desperdigadas entre charcos de lluvia helada.

No había elección. Entre las opciones que se desplegaban en mi cabeza, solo una fue tomada: la única.

Había que enfrentarla, y con vos, todo se podía.

Aunque con algo de temor y algunos profundos suspiros, luego mis piernas recobraron fuerzas.

Abrimos el paraguas —ese de flores rosas, mediano— y salimos a andar por esos suelos de concreto 

Eso sí, había que rogar al viento con súplicas no la doblara.

Vos en mis brazos, aferrada con un brazo a mi cuello y con el otro sosteniendo ese techito florido.

Salimos a conquistar esas calles con alfombras amarillentas.

—Me decís cuando te canses, así te ayudo, amor —dije algo preocupado.

—Sí —respondió con una inocente mirada. Todo ello para ella era una aventura.

—Me cansé —dijo. Y era mi turno.

No habíamos hecho ni cincuenta metros y ella soltó algo a mi alma que se quedará allí, escondido, para siempre.

Pero para mí... para mí, abrazado por la eternidad:

—Ahora es mi turno, no te preocupes.

Sorteamos algunas  esquinas inundadas y veredas totalmente oscuras 

Exhaustos pero  ya más calmados de vivir esa aventura con buen final el corazón dijo:El buen Padre nos cuidó.

Solo una genia y débil llovizna era ya esa tormenta fuerte, cansada como nosotros se fue a dormir 

Salvos —y ella riendo— llegamos a casa.

Mis pies mojados y fríos... pero, ¿qué importaba?

Habíamos llegado a casa, y abrazamos el calor que mora en ella.

sábado, 17 de mayo de 2025

Ladrones de sueños


Era una más de esas tardes en que ambos salimos a rodar, para evitar que el aburrimiento tome nuestros cuerpos.

Aunque a veces repetíamos la rutina: ir al parque, tomar un helado, algún dulce... y volver a casa.
Pero ese día no sería una más de esas salidas, sino una aventura que, con algo de vergüenza, me atrevo a contar.

Esa tarde nos fuimos a rodar la vida por calles poco transitadas por nosotros, cantando en idioma un dialecto que solo tu y yo entendíamos.
Tus canciones eran tuyas, y cuando me atrevía siquiera a tararearlas, me callabas.
¡Vaya discusión la nuestra!, mientras la gente, con ternura, te observaba.

Ella, diminuta aún, y ya tiene mi voluntad en sus manos.
Así recorrimos cuadras, alejándonos de casa, mientras la penumbra de la tarde nos acompañaba.
Charlas mediante, cómo había sido tu día, cómo el mío.

Con ademanes y movimientos raros —como artista esculpiendo una figura de arcilla— intentaba explicarte las mil peripecias de la jornada.
Solo algún murmullo me respondías: “Sí, papá”.
Aun así, disfruté y disfruto cada escapada, cada cita nuestra.

Después de haber girado casi toda la ciudad, por rincones conocidos y poco conocidos, era hora de volver a casa.
Un juguito para lubricar la garganta.
Tanta charla había resecado nuestras voces.
Ya en retorno, rumbo a mamá.

Para llegar, había que cruzar un campo deportivo, cuyo límite con una calle oscura estaba marcado por un alambrado muy alto.
Del otro lado, 22 tipos corrían tras una esfera redonda, intentando llevarla entre tres palos, a casa.
Pero habían ignorado una.

Una pelota solitaria, del otro lado, junto al cordón, a oscuras.
¿Algún pata dura? ¿Un defensor que la voló para evitar la conquista del contrario?
Quizá.
Lo cierto es que allí, abandonada, no quedaría.

Seguíamos tarareando "La vaca Lola" cuando doblamos la esquina.
Y vi esa silueta redonda y oscura.
¿Será una bolsa de basura?
¿Quién podría ser tan cruel como para abandonar un balón?
¿Qué culpa tenía ella del festejo de unos y el tormento de otros?




¿Qué tenía que ver con el gozo, con la alegría, con la burla?
Y los que perdieron, sumidos en enojo y resignación, miraban del otro lado, mientras se lanzaban acusaciones de no haber puesto más ganas.
Mil conjeturas en treinta metros, mientras mis piernas se preparaban.

Nos acercamos, y esa silueta se convirtió en algo que, a mis ojos, brilló como una estrella.
La miramos sin saber qué hacíamos. 

Claro y  y peor me obserbavas diciéndome , y ahora ?? Me llevas o también me vas abandonar !!

Vas a permitir que otro pata dura me maltrate en pos del buen futbol ? Vos también ??

 Y me tente al tocarte nueva con los gajos lisos y el olor a nuevo  mis dedos en ella me llevaron a esos tiempos, a   aquellos en una quinta abandonada de pibe disfrutaba 

Extendí la mano y la abracé como si, otra vez, fuera un niño que obtiene algo tan deseado.


¡Qué vergüenza siento!
Acelerar de 0 a 100 en diez metros debe sentirse así, dije después.
Por cómo escapamos, parecía que habíamos visto un fantasma.

Pero en realidad era la culpa, incrédula, por nuestro acto lleno de malicia.
Eso fue lo que se quedó en ese lugar, mirándonos impunes.

Habíamos robado los sueños de alguien.
O quizá de su grupo de amigos que lo esperaba en esa cancha.
Quizá privamos a un niño de acariciarla con esos pies pequeños, creyéndose un Maradona.

Nadie se percató de su falta.

La culpa nos gritaba:
—¡¿Dónde van?! ¡¿Qué hacen?! ¡Vuelvan!

Bueno…
Creo que la adopté al final.
Y ella también.
Porque el grito de "¡Goooool!" ya es música en casa

viernes, 16 de mayo de 2025

Me olvidé de mi

   

 Intento  recordar que me empujaba a ese enorme ojo verde  silencioso el, pero concentrado en su trabajo 

Hasta que de pronto  furibundo el cambio su mirada en un rojo intenso 

Señal a esas moles ruidosos que aceleraban con destino incierto, pero seguramente  querían llegar pronto 


Ya del otro lado  mis piernas habían llevado a esta alma estallada  sobre ella  a cuestas

Una esquina me alejo de ese río de ruidos  y gente  con dirección  poco clara 


Y de pronto me ví caminando una fría calle, con adoquines gastados resbalosos. 

Mi andar cansado, con un corazón casi apagado

 La situación  era abrazada por un silencio, uno de cementerio,  y yo solo era  un cúmulo de confusiones tristezas 

Solo un vestigio de lo que alguna vez fue alguien  

Un sueño quizá fue, mis zapatos  con suelas viejas y el cuero que fueron marrones en tiempos lejanos 

 La  razón prófuga o escondida en esa espesa niebla, no lo zapatos no lograban  esquivar las piedras filosas  


Un paso mal dado sería fatal para esos tobillos que de tanto en tanto parecían resortes  

Sin destino final esas piernas habían tomado este cuerpo a mi cabeza sin reacción alguna.

 Arrastraban lo que quedaba de mi  buscando quizá  sepultar algún resto de ánimo propio.

 El frío presente,  ardía en mis mejillas así como en mis manos haciendo que al menos ellas busquen el calor  de casa en mis bolsillos rotos.

Y la brisa abría camino entre restos de extinta primavera.

Un denso manto blanco cubría el suelo  mis ojos no alcanzaban más allá de las rodillas.

De pronto.la caricia en mis pies  las hojas secas casi muertas  eran abatidas  en una danza última 

Para luego terminar crujiendo en cada pisada.

Ambiente de campiña inglesa extraída de terror una escena  , hasta que la sensación extraña me erizo la piel 

Alguien o algo  observaba  acaso hasta me juzgaba? Ya metros eternos atrás acaso me seguía.

Lo cierto es que allí estaba 

De pronto un aleteo paralizó mi cuerpo, reaccione de pronto sin saber dónde estaba en ese momento

Algo  se movía allí abajo era una pequeña ave emplumada algo recorrió desde las uñas de los dedos del pie hasta  los cabellos de la cabeza 

Petrificado  solo cerré los ojos mientras algo se acercaba 

La paloma giró la cabeza  esos ojos brillosos, como si pudiera ver más allá de mi apariencia cansada.

 Me detuve petrificado, sorprendido por su audacia.

"¿Qué buscas?", le pregunté, con la voz bajita como si el viento  a ella se la llevará.

La paloma no respondió, pero esos ojos se habían incrustado en mi cabeza 

mientras mis manos se hacían puño en los bolsillos  hechos arapos, me invadió una calma muy rara pero conocida  quizá hasta esperada

 Podrían esos diminutos ojos ver lo que realmente sentía ? Estaría  tratando de comunicarse conmigo de alguna manera?

El aleteo estrepitoso intentaba evitar que caiga en el precipicio de la locura?

La sensación de Vertigo, claro recién entendía 

Momentáneo fue un recobro de cordura como intentando evitar que a la caída de la total locura.

 Y me ví ahí preguntándome : que hago yo aquí hablando con una paloma gris  a solas 

La pequeña solo contemplaba los ademanes lentos para no asustarla , esos sus ojos que me hacian sentir que me entendíal


-  hace frio no? Le pregunté mientras me acomodaba el cuello del saco 

- no sabes lo que es allá arriba , me contestó  de forma casi graciosa 

  Que tormenta la de ayer no? Estás bien no necesitas nada? Fueron mis preguntas 

   Estoy bien quien necesita algo no soy yo sino vos! eso está más que claro! Estás  bien? Me dijo con voz enérgica. 

   Parecía mi padre: admite que ni puedes solo, aprende a recibir y pedir ayuda.

   Tus risas no son genuinas si tú corazón está entristecida 

   Te observé del balcon de aquel edificio que asoma cruzando la avenida .. tu andar cansino contemple tu rostro buscando algo entre charcos  de agua 

   Te seguí entre esos árboles esos pinos,.esos si esos! Que ahora sí se dejan ver  

A mis espaldas el rosado del cielo daban los buenos días

 Lejos de huir se quedó conmigo y hasta me.hizo compañía en ese tortuoso  traqueteo 

  - No pasa nada, un poco cansado nada más. Mi comienzo de la mañana no fue bueno. Dormí mal y me olvidé a dónde iba. La confusión y el cansancio me siguen a dónde vaya.

 Se cruzó de alas y soltó : La tormenta de anoche fue intensa. Todos tenemos nuestra lucha. Yo con el viento y la lluvia, y tú con tus pensamientos y emociones. 

   Ustedes los humanos siempre quieren más de lo que tienen. Buscan algo que no saben qué es, pero que sienten que les falta.

  Y muchas veces surcan los cielos par llegar  al cuando a sus pies basta y sobra 



-Mírame. Soy un símbolo de paz. Algunos quieren terminar con mis pares. Pero yo sigo volando, sigo viviendo.

Sin darnos cuenta la charla nos había llevado a una banca agrietada un poco despintada pero cálida 

El salto de agua en la fuente cercana se mezclaba con el bullicio de las aveces dando concierto  

    Espectadores privilegiados  ante ellos nosotros Con cuestionamientos  y preguntas  varias y migajas de pan en la ropa

El sol  había bañado de dorado todo lo que encontraba y  también a nosotros   

Forma graciosa casi asustada  levantó las alas y dijo: pausa, pausa, pido tiempo!

  - Esto está bueno  que es, siempre pasas por aquí ??? Me preguntó mientras picoteaba mi ropa 

Le dije con mucha tristeza, si pero este es mi último día 

 Y     Esto es una tortilla que hacen del otro lado de la plaza conteste mientras degustaba  esa masa cocinada a la parrilla 

Está un poco seco, ¿tienes agua? Me preguntó ella tienes un poco de agua   

 



  Nos descostillamos de risa! , claro sin darnos cuenta estábamos sentados en las orillas de esa fuente  

Volvió a ponerse sería cruzada de alas me dijo con esas diminutas esferas que reflejaban el sol penetrando mis ojos 

Yo no vine a a asustarte  sino a decirte que vayas a donde vayas siempre tendrás compañía!!! 


 Una pelota de emociones encontradas habían inflado el pecho y recobrado mi corazón 

 Mientras algunas lágrimas hacían surcos por las mejillas,  le dije. Gracias

Dale no sea tonto

-Nos vemos mañana? Me tengo que ir, dijo ella con una sonrisa

Midió la brisa con esas transparentes plumas y levantó un vuelo en camara lenta 

No importa donde vayas yo te voy a encontrar, dijo mientras su vuelo fue sobre mi cabeza, 

.

jueves, 8 de mayo de 2025

 




Las ruedas golpean las vías sobre tu cabeza.

Se mezcla con tus notas solo  y nosotros hicimos un espacio. 

Una burbuja en el tiempo, a quienes nuestros sentidos habías capturado. 

Nuestros oídos te habían abierto las puertas de nuestras emociones, recuerdos y sentimientos. 

Algunos te llevaremos ahí, en ese rincón de momentos bonitos; para otros, será solo un paso por el túnel.

Los que habían hecho una pequeña tribuna en esas escaleras que bajaban hasta tu imagen.

Eh ahí! solita tú y tu escenario, habías logrado enmudecer el entorno cautivar con esa voz de hechizante...

 Éramos 7, y yo, 8. Solo nosotros habíamos decidido olvidarnos del planeta. 

Sumergirnos en las Cosas simples de la vida, rogando más de uno y yo que el tiempo no devore el momento.


Quienes llegaban o se iban nos golpeaban al cruzar, pero lejos de movernos, éramos como piedras, esclavos de tu sentimiento y la dulce melodía. 

No sé si fueron mis pies o el antojo de algo dulce lo que me condujo a ti.

 Pero fue grato, un mimo al corazón encontrarte

miércoles, 7 de mayo de 2025

 



La ansiedad a veces te envuelve en una niebla.

Ciega tus ojos y solo te centra en la meta más inmediata.

 Inhibe cualquier sentimiento y solo hay apuro por donde veas

Y no ser todo lo que te rodea

Te obsequia momentos bonitos , breves pero son una pintura con el que te saluda el día 

Ellos sentados en un asiento de concreto frío. 

Dos seres entrados en años, pero con mucha vida a cuestas, risas y miradas, ¿qué más pedirle a la existencia?.

 Y un mate pidiendo permiso.

Se intercambia no solo su compañerismo, sino esa forma de expresión sosegada. 

Dos existencias que pasan sus latidos al ritmo del vapor que al cielo se eleva. 

Testigo y cómplice de mil experiencias. 

Eso sí, nunca le pidas uno dulce al que amargo toma o inversa.

Confidente silenciosa de charlas internas, donde vayas, en tus manos cálida, noble y firme, ella nunca te falla.

 ... Uhhh casi me pasé de estación!!! 

Que tengan buen día 

lunes, 5 de mayo de 2025

6 minutos

 


Vencido ya  un lluvioso lunes  había que emprender La vuelta a casa!

Cruce la avenida , con dirección a la estación

Baje las escaleras mientras se oían vendedores vociferar dulces y galletas, tentador pero no se me antojaba

El túnel conectaba los distintos andenes 

Subí  los escalones,  la humedad  no eran de mis rodillas amiga 

  Con paciencia  logré sortear el ascenso y  llegar, un tren partia seria el mío ?

  desaparecio dejándome con dudas en una tenue llovizna 

Mis  ojos buscaron ese cartel

 Uno con fondo azúl con leyendas blancas   

 Decía 6 minutos!

 Los mismos que me separaban de mi viaje 

   Solo luces  ya eran perdindose. No era el que esperaba 

  La batalla del día me había dejado exhausto busque un banco. Para en ellas aliviar un poco mis pesados pies 

Había llegado tarde de concreto  en ellas varias almas también esperaban 

 Así que a esperar , 6 minutos pasarán rápido no ? Y a mis ojos está situación.

 Un muchacho guitarra en mano punteando melodías extrañas 

Y de pronto esas cuerdas habían unido dos almas cantando, y me dije:

 y la melodía envuelve encanta corazones en el ambiente

 mientras la ansiedad de volver a casa, se sienta a cantar junto a el 

 Esa guitarra a logrado detener el reloj gigante colgado! 

Regalando ese concierto, para propios y ajenos.

Había robado la atención de todos Tanto de los próximos a ellos como a los del frente que ivan en sentido contrario 

 Habían cautivado  de tal forma mi razón, que no ví llegar esa mole de hierro con destino a casa

  Solo recuerdo u n mundo de gente, inundando el lugar y entre ellos, esa guitarra seria solo de un instante un recuerdo  

   Un pequeño regalo por haberle ganado a la jornada,  el inició de la semana